Cada vez más floja: La explicación de Adorni tambalea tras el análisis de un experto en criptomonedas
El programador y experto en criptoactivos Maximiliano Firtman, quien analizó públicamente el relato de Adorni sostuvo que “la historia puede ser técnicamente válida, pero cómo la contó y con la información que tenemos parece una bomba de humo”.
Además remarcó que buena parte de los datos aportados por el funcionario son difíciles de verificar sin pruebas adicionales. Uno de los aspectos que más llamó la atención del especialista fue el volumen de dinero que Adorni aseguró haber destinado a la compra de bitcoins durante los años 2013 y 2014.
Según explicó, en aquella etapa temprana del mercado era extremadamente inusual que un inversor colocara una suma tan elevada en un activo que todavía era considerado altamente riesgoso. “En esa época nadie ponía el cien por ciento de su capital ahí porque el riesgo era enorme. Es como ir al casino y apostar todos los ahorros de tu vida”, señaló.
Firtman también cuestionó la factibilidad operativa de una inversión de semejante magnitud. Según indicó, el ecosistema cripto todavía era incipiente y las plataformas disponibles no tenían el nivel de desarrollo actual. “No era tan fácil llegar con 200 mil dólares y comprar bitcoins por ese monto. Era algo extremadamente poco habitual”, explicó.
Pero las observaciones más relevantes estuvieron vinculadas a la evolución de la inversión que describió el jefe de Gabinete. De acuerdo con el especialista, si efectivamente hubiera adquirido bitcoins por unos 200 mil dólares en esos años y los hubiera conservado durante un período prolongado, los rendimientos obtenidos deberían haber sido considerablemente mayores a los montos que luego mencionó públicamente.
“No es muy preciso con las fechas que da. Si compró bitcoins por 200 mil dólares en 2013 o 2014 y los mantuvo hasta 2018 tendría mucho más dinero del que dice haber retirado. Los números no terminan de cerrar”, sostuvo. Además recordó que cualquier operación de semejante volumen debería dejar rastros verificables tanto en la blockchain como en el sistema financiero tradicional.