Ante las políticas de desfinanciamiento, trabajadores del INTA Oberá preocupados por despidos y el impacto en los pequeños productores
Trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Oberá manifestaron su preocupación por la situación que atraviesa el organismo a nivel nacional a partir de un fuerte proceso de desfinanciamiento.
En tal sentido, Héctor Boccanera sostuvo que el instituto enfrenta, reducción de personal y posible venta de parte de su patrimonio, lo que, según afirmó, afectará directamente a miles de pequeños productores de todo el país y, en particular, de Misiones. En tanto recordó que el INTA fue creado en 1956 y que desde entonces ha cumplido un rol fundamental en la investigación agropecuaria y en la asistencia técnica a los productores rurales.
En Misiones, destacó el trabajo de las estaciones experimentales de Cerro Azul y Montecarlo, especializadas en yerba mate, té, ganadería y producción forestal, además de las agencias de extensión rural distribuidas en toda la provincia. Boccanera explicó que históricamente el organismo impulsó programas de gran impacto social, como Cambio Rural y ProHuerta, destinados a organizar grupos de productores y promover la producción de alimentos para autoconsumo mediante la entrega de semillas y capacitación.
Sin embargo, aseguró que ambos programas fueron eliminados durante la actual gestión nacional. “El Gobierno nacional dejó de comprar semillas y el programa ProHuerta desapareció. Miles de familias rurales y urbanas dejaron de recibir ese acompañamiento que durante más de treinta años permitió mejorar la alimentación y producir verduras en sus propias casas”, manifestó.
El referente del INTA señaló que el proceso de ajuste también incluye una importante reducción de personal. Indicó que, a nivel nacional, el organismo cuenta con poco más de cinco mil trabajadores distribuidos en cuarenta estaciones experimentales y alrededor de cuatrocientas agencias de extensión rural.
Según explicó, la reciente implementación de un nuevo plan de retiros voluntarios provocó una fuerte disminución de recursos humanos. “En la agencia de Oberá trabajábamos diez personas hasta la semana pasada; hoy quedamos cinco y en poco tiempo seremos solamente tres. En Eldorado quedó una sola persona para atender toda la región. Son técnicos altamente especializados que durante años acompañaron a los productores en sus chacras”, señaló.