Balotaje en Colombia: un país dividido elige presidente entre un libertario y un socialista
Una Colombia dividida en dos, elige este domingo qué rumbo tomará el país desde el 7 de agosto, cuando Gustavo Petro termine su mandato y deje en nuevas manos la difícil tarea de gobernar una nación marcada por la peor ola de inseguridad en décadas, un panorama económico complejo y un legado de mejoras en el área social que lograron reducir la pobreza y la desigualdad. En un extremo del Parque de la 93, en el exclusivo barrio de Chapinero, en Bogotá, un puñado de militantes reparte folletos que llaman a votar por Iván Cepeda. Unas cuadras más allá, en la fachada de un edificio, un inmenso cartel solo muestra la imagen de un tigre, en alusión al candidato de derecha populista Abelardo De la Espriella, quien ha usado a ese animal como símbolo de su campaña. Son las pocas señales que aquí marcan que hoy habrá elecciones. Casi no se ve en las calles propaganda política. Pero todos saben que es mucho lo que se juega en las urnas. De la Espriella, un recién llegado a la política que hizo fortuna como abogado y empresario, fue la sorpresa de la primera vuelta del 31 de mayo cuando cosechó 10,3 millones de votos (el 43,78%) y dejó en segundo lugar al senador oficialista Cepeda, que hasta entonces figuraba como favorito en los sondeos y obtuvo 9,7 millones de votos, (el 40,98%). En un lejano tercer lugar quedó Paloma Valencia, la candidata de la derecha más moderada, y mucho más atrás las figuras del centro, en una muestra clara de la crisis que atraviesan los partidos tradicionales, como se ha visto en varios países de la región.