El árbitro de la final entre Argentina y España rompió en llanto al conocer su designación
La FIFA confirmó que el esloveno Slavko Vincic será el árbitro principal de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España, que se disputará este domingo en el MetLife Stadium de Nueva York.
El momento en que recibió la noticia fue difundido por la propia FIFA. Tras escuchar su nombre de boca de Pierluigi Collina, presidente de la Comisión de Árbitros de la FIFA, Vincic se llevó las manos al rostro, rompió en llanto y fue ovacionado por sus colegas.
En declaraciones posteriores, expresó: "En primer lugar, es muy difícil expresarlo todo con palabras, pero estoy muy orgulloso de representar a mi país en un evento deportivo tan importante... El más grande del mundo. Así que sí, estoy muy orgulloso. Mi equipo está muy orgulloso y lo daremos todo".
Además, confesó cómo vivió ese instante: "Estaba impactado, es un gran momento de felicidad. Estaba temblando, así que es un honor increíble arbitrar la final del Mundial. Es algo que es un sueño para un árbitro cuando empieza. Así que estoy muy orgulloso, muy orgulloso de mí mismo y de mi equipo".
Una trayectoria consolidada en el arbitraje internacional
Vincic, de 46 años, es árbitro internacional FIFA desde 2010 y acumula una extensa trayectoria en competiciones organizadas por la UEFA y la FIFA.
La final entre Argentina y España será su sexto partido en una Copa del Mundo y el cuarto en la edición 2026. En el actual torneo dirigió los encuentros Brasil-Marruecos, Jordania-Argelia y México-Ecuador. En Qatar 2022 también arbitró el debut de la Selección Argentina frente a Arabia Saudita.
Antes de esta designación, uno de sus antecedentes más destacados fue haber dirigido la final de la Champions League 2024 entre Real Madrid y Borussia Dortmund.
Un episodio extradeportivo que marcó su carrera
La elección de Vincic también volvió a poner en escena un episodio ocurrido en 2020, cuando fue demorado durante un operativo policial en Bosnia que investigaba una organización vinculada a prostitución, tráfico de armas y drogas.
El árbitro siempre negó cualquier vínculo con los hechos y explicó: "Acepté una invitación a comer, que resultó ser mi mayor error. Lo lamento. Estaba sentado en una mesa con mi compañía; de repente vino la Policía y pasó lo que pasó. No tengo nada que ver con el grupo que fue arrestado y detenido, ni con mis socios comerciales. Nos llevó la Policía, declaramos como testigos y, cuando resultó que ni siquiera los conocíamos, nos dejaron ir. Fue el error más grande de mi vida".
La Federación Eslovena de Fútbol respaldó al juez y no inició ninguna sanción disciplinaria, mientras que la Justicia bosnia tampoco presentó cargos en su contra.