Otro gigante textil en crisis: el concurso de Texilo vuelve a encender las alarmas sobre el empleo industrial
La industria textil volvió a sumar un capítulo a una crisis que ya dejó de ser una sucesión de casos aislados para transformarse en una tendencia.
La histórica empresa Texilo S.A., con casi ocho décadas de trayectoria, ingresó en concurso preventivo tras reconocer un pasivo superior a los $2.500 millones, en medio de una compleja situación financiera marcada por cheques rechazados, deudas con bancos, proveedores y servicios públicos.
El dato adquiere relevancia más allá de la propia compañía. El foco no está únicamente en el concurso preventivo, sino en lo que representa para el empleo industrial.
Cada nueva empresa que cae en cesación de pagos vuelve a instalar la misma incógnita: qué ocurrirá con los puestos de trabajo y cuánto margen queda para sostener la producción nacional en una actividad que viene perdiendo capacidad desde hace varios años.
Texilo, fabricante de hilos, sogas e hilados industriales, aseguró que el objetivo del concurso es negociar con los acreedores y preservar la unidad productiva, manteniendo en funcionamiento su planta de Desvío Arijón, en Santa Fe.
Sin embargo, el contexto no resulta alentador. La propia presentación judicial expone un fuerte endeudamiento financiero, una caída sostenida de la actividad y dificultades para afrontar costos operativos básicos, incluso el suministro eléctrico.
Una crisis que ya tiene antecedentes
El caso de Texilo se suma a una serie de episodios que golpearon con fuerza al entramado textil durante los últimos meses. Días atrás fue Fisipa, en La Plata, la que ingresó en concurso preventivo luego de reducir su plantilla de alrededor de cien trabajadores a apenas ocho y atravesar un duro conflicto por despidos e indemnizaciones.
Antes también aparecieron los problemas de Textilana, histórica fabricante vinculada a la marca Mauro Sergio, y el cierre de la planta de Dass en Misiones, entre otros casos que fueron configurando un escenario de fuerte retracción para una actividad intensiva en mano de obra.
Los números ayudan a dimensionar la magnitud del problema. De acuerdo con datos del sector, la industria textil perdió más de 24.000 puestos de trabajo y cerraron cientos de establecimientos desde fines de 2023, mientras gran parte de las plantas opera con elevados niveles de capacidad ociosa.