La indignación de Romina Uhrig por la falta de higiene dentro de la casa de Gran Hermano: “Es una falta de respeto”
La casa de Gran Hermano Generación Dorada (Telefe) vivió un sacudón inesperado con la llegada de algunas figuras icónicas de ediciones pasadas. Entre ellas, Romina Uhrig volvió a pisar el aislamiento que la catapultó a la popularidad en 2022, y lo hizo fiel a su estilo: mostrando su costado responsable, pero sobre todo, su conocida obsesión por el orden y la limpieza.
Sin embargo, lo que encontró al cruzar la puerta de la casa más famosa del país la dejó indignada y no dudó en hacerlo público apenas ingresó. Apenas puso un pie adentro, Romina notó el desorden y la suciedad acumulada en distintos ambientes. Sin perder tiempo, se puso manos a la obra: comenzó a ordenar, limpiar y, entre trapo y detergente, dejó en claro su malestar.
“Cada uno que ensucie, que lave el plato. Me da pena porque quiero esta casa”, expresó mientras le hablaba a algunas de las jugadoras de la edición actual. Las chicas le aseguraron que hace meses intentan que se cumpla esa consigna, pero que el caos parece haber ganado la partida.
La exdiputada no solo se topó con platos sin lavar y basura acumulada en rincones insólitos. También se sorprendió al ver el estado de los electrodomésticos, un detalle que la sacó de quicio. “Era nuevo el microondas... ¿Y estas botellitas?”, comentó Romina con asombro al revisar la cocina y notar la suciedad y la falta de cuidado en el comedor de la casa.
La recorrida de Uhrig por cada ambiente fue acompañada de bolsas de residuos y gestos de fastidio. Sin embargo, el pico de furia llegó cuando, después de haber dejado impecable un sector, volvió a pasar y encontró basura tirada nuevamente.
En ese momento, se sinceró con otro ex Gran Hermano, Ariel Ansaldo, y le confesó: “Yo quiero mucho a esta casa. Me da pena verla así”. Pero la tarea de Romina no tuvo respiro. Poco después, descubrió la vajilla sucia acumulada y explotó: “Todo esto es una falta de respeto. Acabo de limpiar y lo tiran ahí. Tienen un tacho de basura”, expresó mientras seguía limpiando.
Sin filtro, sentenció: “No me importa que me odien. No hacen nada acá, pónganse a hacer algo”. Su reclamo resonó fuerte y evidenció la tensión que persiste puertas adentro de la casa.