2026-07-28

Desempleo, depresión, drogas y alcohol: casi el 50% de los jóvenes argentinos viven en estado de vulnerabilidad

Un contundente informe elaborado por un equipo de investigación del Ciclo Básico Común (CBC) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que el 48,9% de los jóvenes argentinos de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad social.

El estudio, que profundiza tanto en las condiciones materiales como en el impacto sobre la salud mental, expone una radiografía alarmante sobre el presente y el futuro de las nuevas generaciones.

Radiografía de la exclusión y la informalidad
El trabajo, dirigido por Felipe Vega Terra y coordinado por el investigador del CONICET Juan Cruz Esquivel, advierte que la precariedad laboral cruza de manera transversal al sector.

Si bien un porcentaje importante cuenta con alguna ocupación, predominan la alta informalidad y los bajos ingresos que no alcanzan para superar la línea de vulnerabilidad. Uno de los datos más inquietantes que arrojó el sondeo es la consolidación del segmento denominado “Triple Ni”: jóvenes que no estudian, no trabajan y tampoco buscan empleo.

“Estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social”, advirtieron los autores, señalando la ruptura de los canales tradicionales de movilidad y contención.

Además, el informe remarca una profunda asimetría territorial: el 73% de los jóvenes afectados reside fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), evidenciando una problemática de carácter federal.

El costo emocional: salud mental y consumos problemáticos
Las privaciones socioeconómicas y la falta de horizontes claros tienen un correlato directo en el bienestar psicológico de la juventud.

El relevamiento expone cifras críticas en materia de salud mental. Ansiedad y nerviosismo: Más del 70% de los encuestados reportó transitar cuadros frecuentes de este tipo. Depresión: El 50% admitió experimentar recurrentemente sentimientos de desgano, tristeza o depresión. Consumos problemáticos: Alrededor del 30% reconoció dificultades en el control o incremento del consumo de sustancias como alcohol, tabaco y otras drogas, un flagelo que se profundiza en los bolsones de mayor marginalidad.

Ante este escenario, las expectativas de los jóvenes se concentran en metas básicas de supervivencia e inserción: conseguir un empleo formal o mejorar su situación actual encabeza las prioridades (31,9%), seguido por el acceso a la vivienda propia (29,8%), mientras que la formación de una familia quedó relegada al fondo de las expectativas (4,8%).

El estudio concluye con una fuerte advertencia sobre la peligrosa brecha entre los proyectos de vida de la juventud y la ausencia de herramientas estructurales para concretarlos.

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