2026-08-14

Colombia

Pereira, entre refugios improvisados y destrucción tras el terremoto en Colombia

A cuatro días del terremoto que golpeó a Colombia, decenas de personas permanecen en campamentos improvisados en el centro de Pereira tras perder sus viviendas. Entre pedidos de alimentos, medicamentos y ropa, los damnificados intentan sobrellevar la tragedia mientras la ciudad enfrenta graves daños.

Lilian Durán, una mesera de 37 años que alquilaba una habitación en el centro de Pereira, vivió momentos de desesperación durante el terremoto que sacudió a Colombia. Se encontraba en el segundo piso de una pensión cuando comenzó el movimiento y bajó rápidamente junto a otros vecinos.

Sin embargo, al llegar a la puerta de emergencia descubrieron que estaba cerrada con un candado.

"Éramos como quince personas empujando, pensé que me iba a morir ahí. Había mujeres que se querían tirar por la ventana. La encargada no atendía hasta que se despertó y nos abrió", relató.

Cuatro días después, Lilian permanece en un colchón colocado en el Parque La Libertad, convertido en uno de los refugios improvisados para las personas que perdieron sus viviendas.

Decenas de vecinos instalaron lonas entre las palmeras para improvisar carpas y acomodaron colchones debajo. Otros pudieron conseguir tiendas de campaña. En el lugar también funciona un punto de carga para teléfonos celulares, aunque la señal es limitada y el servicio de wifi disponible se interrumpe con frecuencia.

Los damnificados piden alimentos, ropa y medicamentos

Las necesidades son numerosas entre quienes permanecen en el campamento. Daniel Marchena, que trabajaba como barbero en un local que quedó destruido, resumió la situación y pidió ayuda.

“Quedamos en la tabla, todo se perdió. Necesitamos camisas, alimentos, zapatillas, jabón, Colgate, lo que sea”, expresó.

También cuestionó la falta de asistencia estatal y dirigió un mensaje al nuevo presidente colombiano, Abelardo De la Espriella.

“No han mandado nada de ayuda todavía. Estamos esperando al 'firme por la patria', que se aparezca por acá y nos colabore, que nos dé lo que nos vaya a dar”, señaló.

Lilian también pidió elementos básicos para afrontar los próximos días.

“Lo que puedan traer como cepillos, carpas porque uno no sabe cuándo va a llover”, manifestó. Luego expresó su preocupación por la incertidumbre sobre cuánto tiempo deberán permanecer en esas condiciones: “Quién sabe hasta cuándo será esto”.

Baños químicos y ollas populares

Después de tres días de permanencia en el lugar, llegaron baños químicos al refugio, una medida que fue recibida como un alivio por los damnificados. Sin embargo, todavía no cuentan con espacios para ducharse y la convivencia comienza a tornarse más difícil a medida que pasan los días.

Voluntarios organizan ollas populares dos veces al día para asistir a quienes permanecen en el parque.

En uno de los gazebos instalados en el lugar también trabajan estudiantes de medicina de la Universidad Tecnológica de Pereira. Los jóvenes colaboran en distintos centros de refugiados de la ciudad y brindan asistencia a los afectados.

El estudiante de medicina y paramédico Jaider Ruiz, coordinador de los universitarios en los albergues, explicó las necesidades sanitarias.

“La idea es poder abarcar lo que más podamos. Han llegado muchos analgésicos y medicamentos para la inflamación, pero necesitamos medicinas para hipertensos y antibióticos”, detalló.

La Alcaldía de Pereira informó que 66 edificios colapsaron a raíz del terremoto. Además, en distintos sectores de la ciudad pueden observarse numerosas estructuras que sufrieron daños.

Las autoridades comenzaron un censo de caracterización psicosocial para intentar organizar y distribuir la asistencia. Debido al nivel de deterioro, también se solicitaron materiales destinados a la reconstrucción.

Sin gas y con fogatas en las calles

La emergencia también modificó las rutinas de quienes permanecen en sus viviendas. Cuando cae la noche, pueden observarse pequeñas fogatas en distintos puntos cercanos al centro de Pereira.

El motivo no es el frío, sino la falta de gas, que continúa varios días después del terremoto. Ante esta situación, algunas personas utilizan el fuego en las veredas para preparar sus comidas y luego regresan a sus hogares.

La zona rosa también quedó destruida

A unas diez cuadras del Parque La Libertad se encuentra la denominada “zona rosa” de Pereira, un sector que concentra restaurantes, pubs, discotecas y centros comerciales sobre la Avenida Circunvalar.

El terremoto también provocó importantes daños en esa zona, afectando a comerciantes y empresarios que perdieron gran parte de sus negocios.

Fabián Contreras, chef directivo de la firma Cocinando Sonrisas, que posee tres restaurantes en la avenida, destacó la capacidad de recuperación de la ciudad.

“Hay mucha esperanza, Pereira es muy resiliente. Esta ciudad se ha construido con el empuje de sus ciudadanos. Se educa a la gente con esta historia, con la lógica de hacer rifas, bingos. Con bingos se construyeron colegios, el aeropuerto internacional. Somos una ciudad de mucho empuje”, sostuvo.

Uno de sus restaurantes quedó destruido en un 80%.

A pocos metros, la discoteca más concurrida de la ciudad también sufrió las consecuencias del terremoto. Camilo Rivera, quien trabajaba como DJ en el lugar, regresó para retirar los pocos elementos que lograron sobrevivir.

“Siento una tristeza fatal. Se me entrecorta la voz, era nuestro sueño. No podemos volver a este local, cuando la semana pasada cumplimos 13 años. Desaparecimos en cuestión de segundos”, relató.

Pese a las pérdidas, Rivera cerró con un mensaje de esperanza para quienes atraviesan la misma situación.

“Para los que hoy lo perdimos todo, hay que tener mucha paciencia, porque nos vamos a levantar. Nos vamos a volver a recuperar”.

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