Industria textil en crisis: la producción cayó 24% en el semestre y se perdieron casi 27.000 empleos desde 2023
La industria textil argentina atraviesa una profunda crisis, evidenciada por una caída del 24,4% en su producción durante el primer semestre de 2026, un retroceso significativamente mayor al 2,2% de la industria general.
Este deterioro se manifiesta también en una baja utilización de la capacidad instalada, que en junio se situó en el 46,6%, muy por debajo del promedio industrial.
Las consecuencias de esta contracción productiva son severas para el entramado sectorial. Desde diciembre de 2023, se han perdido 26.851 empleos formales y han cerrado 750 establecimientos textiles y de confección.
La situación se agrava por el aumento del 60,1% en las importaciones de prendas terminadas, mientras caen las de materias primas, lo que sugiere una deslocalización de la producción y una mayor presión competitiva sobre las fábricas locales.
La caída productiva no se limita a productos finales, sino que afecta etapas intermedias cruciales como la fabricación de tejidos y hilados. El segmento de tejidos y acabados retrocedió un 36,3%, mientras que los hilados de algodón cayeron un 21,4%.
Esta situación, sumada a una inversión en maquinaria un 27,5% menor y una dinámica de precios rezagada frente a la inflación, limita la capacidad de las empresas para absorber costos y trasladarlos al consumidor.
En Rosario y la región, históricamente con un importante polo textil y de indumentaria, esta crisis podría tener un impacto directo en el empleo y la actividad económica.
La menor demanda interna, exacerbada por la pérdida de poder adquisitivo, junto con la competencia de importados, pone en jaque a las pymes locales. Los antecedentes de ciclos de apertura comercial con impacto en la industria nacional se repiten, y sin un cambio de tendencia o políticas de estímulo específicas, la recuperación del sector se vislumbra lejana, con riesgo de mayor desindustrialización.