El lado más polémico del modelo educativo de Singapur: azotes desde los 9 años
Singapur volvió a quedar al frente del ranking mundial de las pruebas PISA 2025, con 535 puntos, seguido por China, Taiwán, Japón y Corea del Sur. La evaluación de la OCDE midió el rendimiento de más de 760.000 estudiantes de 91 países y territorios.
El éxito educativo de Singapur es el resultado de décadas de inversión y de un sistema basado en una fuerte exigencia académica. Los estudiantes tienen una intensa carga horaria, especial atención en ciencias y tecnología y un sistema que separa a los alumnos según su rendimiento, mientras que muchos también asisten a academias fuera del horario escolar.
Pero detrás de ese modelo educativo existe también una estricta política disciplinaria. A partir de 2027, los docentes podrán aplicar castigos físicos a alumnos desde los 9 años en determinados casos. La normativa aprobada por las autoridades establece que los azotes podrán utilizarse ante “faltas graves” y únicamente como “último recurso”, con el argumento de combatir problemas como el bullying.
La medida generó preocupación debido a las consecuencias asociadas al castigo corporal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que este tipo de prácticas puede afectar durante años la salud física y mental de los niños, además de perjudicar su educación y su desarrollo social.