Más de 57.000 empresas están en mora y crece la presión sobre la cadena de pagos
La morosidad empresaria sigue en aumento y se convirtió en una de las principales señales de alerta para la economía argentina. Según un informe de Fidelitas, actualmente hay 57.045 empresas en situación irregular, lo que equivale a casi el 12% de las aproximadamente 480.000 compañías activas del país.
El dato forma parte del Sistema de Evaluación de Riesgo Financiero (SERF), que en agosto cayó 6,9 puntos respecto de julio y se ubicó en 38,3 puntos, ingresando en la categoría de “Riesgo Elevado”.
El retroceso refleja un escenario más complejo para las empresas, marcado por dificultades de financiamiento, elevados niveles de mora y una actividad económica que todavía no logra consolidar una recuperación.
“La estabilización de algunas variables macroeconómicas todavía no logra traducirse en una mejora generalizada de las condiciones en las que operan las empresas”, afirmó Félix El Idd, CEO de Fidelitas. Según explicó, la principal fragilidad continúa en el frente crediticio, donde persisten los problemas de pago y el bajo acceso al financiamiento.
La morosidad avanza en todos los sectores
El informe señala que la cantidad de empresas en mora creció un 56,5% interanual y aumentó un 18,7% entre enero y junio de 2026. Los sectores de Servicios y Comercio concentran el 71,9% de la morosidad total.
Sin embargo, los mayores incrementos interanuales se registraron en Comercio, con una suba del 78%; Manufactura, con 76,3%; y Agropecuario, con 65,6%. A este panorama se suma un elevado volumen de cheques rechazados.
Según el relevamiento, el sistema registra alrededor de 80.000 rechazos por mes y, durante los primeros ocho meses de 2026, ya se alcanzó un nivel equivalente al observado en todo 2025.
Desde la consultora advirtieron que esta combinación de mora, dificultades de acceso al crédito y cheques rechazados genera tensiones crecientes en la cadena de pagos, ya que los incumplimientos pueden trasladarse de una empresa a otra, afectando a proveedores y clientes.
Otro de los factores que explica el deterioro del indicador es la evolución de la actividad manufacturera. La producción industrial cayó un 4,9% interanual en julio y acumuló una contracción del 2,6% en los primeros siete meses del año.
Además, registró una baja del 5% respecto de junio en términos desestacionalizados. La caída fue generalizada: 12 de las 16 divisiones manufactureras mostraron retrocesos.
Entre los sectores más afectados se destacaron maquinaria y equipo, que se contrajo un 26,7%, con una fuerte caída en maquinaria agropecuaria; otros equipos, aparatos e instrumentos, que retrocedieron un 31,4%; y prendas de vestir, cuero y calzado, con una baja del 15,9%.
Las únicas actividades que mostraron crecimiento fueron refinación de petróleo, madera y papel, industrias metálicas básicas y otros equipos de transporte.