La crecida del Paraná golpea a Corrientes: Itatí e Isla Apipé Chico, entre las zonas más afectadas

La crecida del río Paraná mantiene en alerta a distintas localidades de Corrientes, donde el avance del agua afectó viviendas, zonas costeras y sectores insulares. En Itatí se habilitaron espacios de alojamiento para las familias evacuadas, mientras que en Isla Apipé Chico la capilla local funciona como refugio temporal.

La provincia de Corrientes atraviesa una situación de emergencia por la creciente del río Paraná, que afecta a poblaciones ribereñas y zonas insulares. Entre los sectores comprometidos se encuentran Itatí y el área de Ituzaingó, donde numerosas familias debieron abandonar sus hogares ante el avance del agua.

En Itatí, el nivel del río fue reportado en 7,93 metros, por encima de la cota de evacuación de 7,50 metros. El agua alcanzó la costanera, los campings y calles de sectores bajos, además de rodear viviendas ubicadas en barrios costeros.

Ante esta situación, el municipio declaró la emergencia hídrica y se acondicionaron espacios para recibir a los damnificados. El predio El Promesero, frente a la Basílica de Nuestra Señora de Itatí, y el hospedaje Taba Cué fueron habilitados como lugares de alojamiento para las familias evacuadas. Los reportes citados contabilizan alrededor de 192 personas afectadas en la localidad.

En la zona insular del departamento de Ituzaingó, la creciente también genera complicaciones. En el área de Isla Apipé se informó que más de 44 personas fueron evacuadas, mientras otras familias se retiraron por sus propios medios ante el riesgo de que el agua avance sobre sus viviendas.

En Isla Apipé Chico, la capilla local fue habilitada como centro de evacuación temporal. Al mismo tiempo, productores ganaderos trabajan para trasladar sus animales hacia zonas más altas o tierra firme, con el objetivo de reducir las pérdidas ante la inundación de terrenos bajos.

Prefectura Naval Argentina, la Policía de Corrientes y Defensa Civil mantienen tareas de monitoreo y asistencia. La fuerte corriente y la presencia de troncos y ramas arrastrados por el río también generan riesgos para la navegación, que permanece suspendida o restringida en sectores de la región, según los reportes citados.

La evolución de la creciente mantiene la preocupación entre los habitantes y las autoridades, que continúan siguiendo los niveles del río y las necesidades de las familias afectadas.

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