El look de inspiración nupcial y estética boho chic con el que Mora Bianchi celebró sus 22
Mora Bianchi recibió los 22 a pura fiesta rodeada de gente querida y mucha música en el boliche La Mala. Lejos de ser una noche común, la celebración tuvo como hilo conductor el universo de Mamma Mia!, una de las películas favoritas de la actriz. Es por eso que la ambientación incluyó luces de neón, una pantalla gigante con la leyenda “Mamma Mia, it’s Mora’s birthday!” y hasta un karaoke que la cumpleañera pidió como infaltable para cantar los temones del musical junto a sus compañeros de elenco y amigos. Pero más allá del baile y la buena onda, el verdadero centro de atención fue el increíble outfit de impronta nupcial y romántica que eligió para la ocasión. Fiel a ese estilo bohemio y súper fresco que la caracteriza, Mora confió en la diseñadora Joti Harriague para armar un look con el equilibrio perfecto entre audacia y delicadeza.
Transparencias, encaje y volados: el vestido que eligió Mora
El look elegido fue una túnica corta confeccionada en una gasa de seda semitransparente blanca, súper fluida, que jugaba con el movimiento de unas mangas acampanadas kilométricas terminadas en puntillas de encaje floral. El diseño llevaba un escote en “V” enmarcado por guardas de guipure y una falda corta de capas superpuestas con volados, logrando una estética etérea que recordaba el espíritu de Sophie, la protagonista romántica de la película. Para llevar la prenda holgada con total comodidad durante, sumó por debajo un conjunto interior a tono en blanco óptico, ideal para jugar con las transparencias.
Maquillaje “glowy” y peinado con argollas metálicas
El beauty look estuvo a la altura del vestuario. El maquillaje apostó por un acabado híper luminoso (dewy), resaltando la piel bien bronceada con destellos de iluminador en los pómulos y la nariz. En los ojos lució un delineado rasgado suave en tono café con sombras neutras satinadas y máscara de pestañas, mientras que para los labios eligió un perfilado café rosado con gloss jugoso y un rubor durazno súper marcado. El peinado fue otro de los grandes aciertos de la noche: un recogido alto y desarmado que dejaba ver sus rulos naturales, armado con dos finas trenzas cocidas a los lados que llevaban pequeños aros metálicos plateados entretejidos. Además, dejó dos mechones ondulados sueltos adelante para enmarcar el rostro de manera muy natural. El toque final de accesorios lo dio una gargantilla choker bien pegada al cuello, tejida con hilos dorados e incrustaciones de cristales ahumados en forma de gota, acompañada por pulseras rígidas que aportaban brillos con cada movimiento.