Murió a los 82 años el actor Antonio Grimau
El actor argentino Antonio Grimau murió a los 82 años, luego de permanecer varios días internado. La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores, que lo despidió con un mensaje en sus redes sociales y destacó la huella que dejó en los escenarios y las pantallas del país.
Nacido el 10 de marzo de 1944 con el nombre de Antonio Rebolini, encontró su vocación artística a los 16 años, cuando se presentó a una convocatoria para participar en una obra teatral. Antes había trabajado en distintos oficios, pero el teatro se convirtió en un lugar de contención y en el camino que marcaría su vida.
Su popularidad llegó de la mano de la televisión. A lo largo de su carrera se destacó en ficciones como Trampa para un soñador, Dos a quererse, Soy gitano, Valientes y Herederos de una venganza. Con el tiempo, también demostró su versatilidad en personajes dramáticos y en importantes obras teatrales.
Uno de los papeles más recordados de su última etapa fue el de Roberto Sánchez, conocido popularmente como Sandro, en la serie biográfica Sandro de América, estrenada en 2018. En cine, debutó en 1974 con La Mary, protagonizada por Susana Giménez y Carlos Monzón, y participó en otras producciones como Caballos salvajes.
Detrás de su trayectoria, Grimau atravesó momentos personales muy duros. Durante su adolescencia perdió a sus padres y a una hermana en un período de apenas siete meses. En 2010, también sufrió la muerte de su hijo Lucas, fruto de su relación con la actriz Leonor Manso, una pérdida sobre la que habló públicamente en distintas oportunidades.
En 2021, el actor contrajo coronavirus y permaneció internado durante casi dos meses. Su cuadro fue grave y necesitó asistencia respiratoria. Tras recibir el alta, contó que había perdido 22 kilos y que regresar al escenario había sido una parte importante de su recuperación.
Hasta sus últimos años, Grimau se mantuvo ligado a la actividad artística. Su recorrido, que pasó de los grandes éxitos televisivos a los desafíos del teatro y el cine, dejó una marca en distintas generaciones del espectáculo argentino.