La crecida del Paraná avanzó sobre casi 79.000 hectáreas en un mes y Corrientes fue la más afectada
La superficie inundada en el valle de inundación del río Paraná creció un 20,8% en apenas un mes y alcanzó las 457.317 hectáreas en octubre, según un monitoreo satelital realizado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
El relevamiento registró un incremento de 78.840 hectáreas respecto de septiembre, cuando la superficie cubierta por agua libre era de 378.477 hectáreas. El avance refleja la expansión de las áreas anegadas en distintos sectores del Litoral.
Corrientes concentró la mayor parte del avance del agua
De acuerdo con el informe, Corrientes fue la provincia más afectada por el crecimiento de la superficie inundada. Allí, las hectáreas cubiertas por agua pasaron de 129.477 en septiembre a 198.566 en octubre, lo que representa un aumento del 53,4%.
En total, se incorporaron 69.089 nuevas hectáreas anegadas en territorio correntino. Esa cifra representa el 87,6% del incremento registrado en toda la región analizada.
El relevamiento también detectó aumentos en otras jurisdicciones. En Santa Fe, la superficie cubierta por agua creció en 5.912,7 hectáreas, mientras que en Paraguay se sumaron 3.197,9 hectáreas. En Chaco, el incremento fue de 640,6 hectáreas.
Los datos muestran que la expansión del agua tuvo un impacto desigual en la cuenca, con una concentración marcada en Corrientes.
Cómo se realizó el monitoreo
El estudio fue realizado por los especialistas Ditmar Kurtz y Griselda Saucedo, de la Estación Experimental Agropecuaria Corrientes del INTA.
Para determinar la extensión de las áreas anegadas, utilizaron imágenes satelitales y herramientas de procesamiento geográfico. La metodología combinó información de los satélites Sentinel-1 y Sentinel-2, junto con las plataformas Google Earth Engine y QGIS.
El monitoreo permite seguir la evolución de las superficies cubiertas por agua y aportar información para evaluar las consecuencias de las inundaciones.
El impacto sobre las zonas rurales y productivas
Desde el organismo señalaron que el seguimiento de la dinámica del río Paraná resulta clave para identificar posibles daños en caminos rurales, establecimientos ganaderos y áreas productivas.
La expansión de las zonas anegadas puede complicar el acceso a sectores rurales y afectar las actividades económicas que dependen de esos territorios.
El informe aporta una dimensión del avance del agua entre septiembre y octubre de 2026. Sin embargo, la superficie detectada por satélite no equivale necesariamente a la cantidad de viviendas afectadas ni permite determinar, por sí sola, el número de personas damnificadas.