El Niño y las inundaciones: alertan por el riesgo de expansión de enfermedades en los próximos meses

Las lluvias extremas, las crecidas de los ríos y las altas temperaturas pueden favorecer la propagación de dengue, leptospirosis, hepatitis A y otras infecciones. Especialistas advierten sobre los riesgos sanitarios y la importancia de reforzar la prevención ante el avance del fenómeno climático.

El avance del fenómeno climático de El Niño genera preocupación por sus posibles consecuencias sanitarias en América Latina. Las lluvias intensas, las inundaciones, los desbordes de ríos y los períodos de temperaturas elevadas pueden crear condiciones favorables para la propagación de distintas enfermedades infecciosas, según alertaron organismos sanitarios y especialistas.

De acuerdo con los pronósticos existe una alta probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre fines de 2026 y comienzos de 2027. En Argentina, el escenario genera especial atención ante las emergencias hídricas que afectan a distintas zonas del país y la posibilidad de que las condiciones climáticas favorezcan la circulación de virus, bacterias y otros agentes infecciosos.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) identificó siete grandes grupos de riesgos para la salud pública asociados con este episodio climático. Entre ellos figuran las enfermedades transmitidas por el agua, las infecciones propagadas por mosquitos y las complicaciones sanitarias derivadas de las emergencias y los desplazamientos de población.

Inundaciones: los riesgos del agua contaminada

Las inundaciones pueden provocar la contaminación del agua potable, afectar los sistemas de saneamiento y facilitar el contacto de las personas con aguas y barros contaminados.

La médica Elena Obieta, directora de Epidemiología del municipio bonaerense de San Isidro, señaló que entre las enfermedades que pueden aparecer después de una inundación se encuentran la hepatitis A, las gastroenteritis y la leptospirosis.

Esta última es una infección bacteriana que se transmite principalmente por el contacto con agua o suelo contaminados con la orina de animales infectados, especialmente roedores. Por eso, caminar por zonas anegadas sin protección puede aumentar el riesgo de exposición.

El médico infectólogo Ricardo Teijeiro también advirtió sobre la posibilidad de que aumenten las gastroenteritis bacterianas y virales, las infecciones parasitarias y otras enfermedades relacionadas con el consumo de agua no segura y alimentos contaminados.

Además, la acumulación de residuos y las alteraciones del entorno pueden favorecer la presencia de roedores y aumentar la exposición a enfermedades como el hantavirus, aunque sus vías de transmisión y sus condiciones de circulación son diferentes de las de las infecciones vinculadas directamente con el agua.

Dengue y chikungunya: el impacto de las altas temperaturas

Otro de los principales riesgos está relacionado con las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue y la chikungunya. Las temperaturas elevadas, la humedad y la acumulación de agua en recipientes y espacios abiertos pueden favorecer la reproducción del Aedes aegypti, vector de ambas enfermedades.

La OPS recordó que episodios anteriores de El Niño coincidieron con importantes brotes de enfermedades transmitidas por mosquitos en la región. El organismo también advirtió que los cambios en las temperaturas y los patrones de precipitaciones pueden modificar las áreas geográficas en las que determinados vectores encuentran condiciones adecuadas para sobrevivir y reproducirse.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que El Niño representa un factor de riesgo sanitario porque puede intensificar amenazas preexistentes y generar nuevas condiciones para la propagación de enfermedades.

En ese contexto, la prevención del dengue requiere eliminar recipientes que acumulen agua, mantener limpios los patios y utilizar repelentes, además de sostener las tareas de control de criaderos.

Animales desplazados y accidentes en zonas inundadas

Las crecidas también pueden desplazar serpientes y alacranes hacia viviendas y sectores urbanos, lo que incrementa el riesgo de mordeduras y picaduras.

Ante la presencia de una serpiente, los especialistas recomiendan no intentar capturarla ni manipularla. En caso de una mordedura o picadura potencialmente peligrosa, es fundamental acudir de inmediato a un centro de salud.

No se deben realizar torniquetes, cortar la herida ni intentar succionar el veneno. La evaluación médica permitirá determinar si corresponde administrar un antídoto o suero específico.

También se aconseja utilizar botas de caña alta y evitar el contacto directo con el agua de inundación, especialmente cuando no se conoce su nivel de contaminación o las condiciones del terreno.

Vacunación y prevención ante las emergencias

Los especialistas también alertaron sobre la importancia de completar los esquemas de vacunación. Las emergencias climáticas pueden interrumpir las campañas sanitarias y obligar a las familias a permanecer en centros de evacuación, donde el hacinamiento facilita la transmisión de infecciones respiratorias.

La OPS advirtió que las brechas en la cobertura de vacunación pueden aumentar la vulnerabilidad frente a enfermedades prevenibles, entre ellas el sarampión. Por eso, se recomienda verificar los calendarios de vacunación, especialmente en niños, embarazadas, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

A su vez, resulta fundamental garantizar el acceso a agua potable, conservar adecuadamente los alimentos y mantener la higiene durante la preparación de las comidas.

Las recomendaciones para reducir los riesgos

Ante un escenario de lluvias intensas e inundaciones, las principales medidas de prevención son:

  • Consumir agua segura: utilizar agua potable y seguir las indicaciones de las autoridades sanitarias cuando exista riesgo de contaminación.
  • Evitar el contacto con aguas de inundación: especialmente si hay heridas en la piel; utilizar botas y guantes cuando sea necesario ingresar a zonas anegadas.
  • Eliminar criaderos de mosquitos: vaciar recipientes, limpiar patios y evitar la acumulación de agua.
  • Mantener la higiene de los alimentos: lavar frutas y verduras con agua segura y conservar los productos en condiciones adecuadas.
  • Completar las vacunas: consultar en los centros de salud si corresponde recibir dosis o refuerzos.
  • Consultar ante síntomas: buscar atención médica frente a fiebre, diarrea intensa, vómitos persistentes o malestar después de haber estado en contacto con agua contaminada.

El escenario climático previsto para los próximos meses refuerza la necesidad de coordinar medidas de prevención y respuesta sanitaria. Aunque El Niño no provoca por sí solo todas estas enfermedades, sus efectos sobre las lluvias, las temperaturas y las condiciones ambientales pueden favorecer su propagación cuando existen otros factores de riesgo.

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