MEDIDORES INTELIGENTES: ROBO O ERROR DAÑOSO
Los medidores inteligentes de energía eléctrica -luz domiciliaria- hicieron su aparición en la empresa prestataria de energía eléctrica de nuestra Provincia desde ya hace unos años, con unas particularidades que instalan opacidades e interrogantes de enormes magnitudes, a poco de que se realizan simples preguntas respecto a sus funcionamientos y los reflejos posteriores en las facturas de los usuarios misioneros.
En los papeles, los medidores inteligentes vinieron a la vida de las empresas eléctricas y a sus usuarios, con la intención natural de favorecer la optimización de la calidad del servicio eléctrico a la par de tener prácticas de consumo eficientes en los domicilios donde se los instale.
Los medidores inteligentes en esencia vinieron a mejorar la conversión de los usuarios residenciales en artífices de la generación distribuida de origen renovable. Otra de la característica de estos medidores es que distingue entre los horarios de alta y baja demanda energética permitiendo, por lo tanto, la aplicación de tarifas diferenciadas a los usuarios.
El usuario a través de herramientas domésticas de monitoreo —páginas de Internet o aplicaciones de telefonía celular— puede acceder al registro diario de su medidor e identificar, por un lado, eventuales fallas en su red eléctrica y, por otro lado, hábitos de consumo susceptibles de revisión y eventual modificación en aras de la eficiencia energética.
Como contrapartida, las distribuidoras detectan de manera inmediata interrupciones y otras deficiencias del servicio eléctrico, como también el robo de energía eléctrica. Esto permite acortar tiempos a la hora de implementar acciones correctivas y restablecer el suministro.
A través del sistema de medición inteligente, las concesionarias también pueden cortar o limitar el suministro de manera remota. En lo técnico, los medidores inteligentes eliminan la figura de la persona que se dio en denominar como “el toma-estado”, pues toda la relación se realiza vía internet, principalmente el control.
En nuestra Provincia, desde hace un tiempo, se ha instalado una cantidad de medidores de este tipo, pero sin alcanzar lo requerido para determinar al servicio como inteligente, con una serie de particularidades verdaderamente llamativas, observables en la factura del servicio, que permiten determinar por sí solo un escenario de colusión seria entre los agentes prestadores del servicio y los usuarios del mismo y/o solo del usuario.
La foto del edificio que ilustra esta nota corresponde al edificio de Coronel López Nº 1946, en la Costanera de Posadas, tal vez el más emblemático que existe donde al examen de una de las facturas, que corresponde a uno de sus departamentos, se advierte la situación insólita de que de un consumo de 2273 kW en el mes de marzo de 2025 se pasó a un consumo en abril de 44 kW en el mismo año, en el mes de mayo 51 kW, en el mes de junio 56 kW, en el mes de julio 57 kW, en el mes de agosto 60 kW, en el mes de septiembre 61 kW, en el mes de octubre 60 kW, en el mes de noviembre 63 kW, en el mes de diciembre 242 kW, en el mes de enero del año 2026 120 kW, en el mes de febrero 103 kW, en el mes de marzo 6 kW, en el mes de abril 0 kW, en el mes de mayo 0 kW, en el mes de junio 0 kW, en el mes de julio 0 kW, en el mes de agosto 1 kW, en el mes de septiembre 21 kW y en el mes de octubre del año 2026, 22 kW.
Un hecho ciertamente incomprensible a cualquier lógica humana que en este sitio el consumo sea de 0. Pero si se advierten determinaciones anteriores, se verifica que en esta verdadera “amnistía eléctrica” en relación con este usuario, comienza en el mes de marzo de 2022 cuando presentaba un consumo de 3221 kW.
E inmediatamente pasó a un consumo sensiblemente menor, hasta llegar al irrisorio consumo de “0” en el edificio más distinguido y posiblemente más caro de la Ciudad de Posadas y, por consiguiente, de Misiones.
Es difícil conciliar el hecho que en este lugar la boleta de luz de los ciudadanos que acá son propietarios paguen un precio por el servicio menor a las boletas de luz de un asentamiento barrial precario cualquiera en Posadas o en una casa en algunos de las decenas de barrios de esta Ciudad.
Más complicado aún es justificar porqué personas ricas tienen servicios eléctricos de costo irrisorio, menos costosos que los de aquellas personas que viven poco menos que en la indigencia absoluta, ni hablar de aquellos emprendedores que con sacrificios y esfuerzos enormes intentan labrar un destino menos penoso que el que llevan y tienen que soportar y pagar facturas de luz de una cuantía enorme.
En este edificio, además, comparten espacios, empresarios y empresas de millonarios patrimonios que también disfrutan de estos medidores inteligentes, conforme se ha podido determinar en una investigación que se irá exponiendo con sus identidades, a todos aquellos que o están robando energía eléctrica o están transitando en un error enormemente dañoso para todos.
En tanto le cabe en esta trama al presidente de Energía de Misiones S.A., Julio Barreto, investigar cómo puede ser que esta situación este presente en decenas de casos, en el domicilio citado y en otros de Posadas, sin que en la firma que está a su cargo nadie o tal vez muy pocos hayan advertido este verdadero despropósito que exponemos, sin hacer nada, pues con una actitud más diligente se podría haber evitado el daño que padecen todos los misioneros, dueños por otra parte de esta Empresa de luz, tan cara a los sentimientos de todos en la Provincia.