Francia y Alemania viven otra jornada de protestas masivas por el costo de vida y reclamos sociales
Francia y Alemania atraviesan otro fin de semana de movilizaciones, en medio del malestar por el aumento del costo de vida y distintos reclamos sociales. Las protestas se desarrollaron este sábado bajo un importante despliegue policial, ante el temor de que se repitan los episodios de violencia registrados en Francia el pasado 17 de octubre.
En Francia, los llamados “chalecos amarillos” y agrupaciones estudiantiles volvieron a movilizarse por tercer sábado consecutivo. Al menos 15.000 personas participaron en 65 manifestaciones realizadas en ciudades como París, Lyon, Marsella y Rennes. Para esta jornada, las autoridades desplegaron alrededor de 70.000 policías y gendarmes y la calificaron como un día de “muy alto riesgo”.
El Gobierno había anticipado una posible concurrencia de entre 350.000 y 450.000 personas y advirtió sobre la posibilidad de nuevos episodios de violencia urbana. En las últimas semanas, además, se endureció la postura oficial frente a las movilizaciones: el presidente Emmanuel Macron anunció restricciones para las manifestaciones no sindicales, aunque finalmente se autorizaron marchas en distintos puntos del país, con recorridos alejados de los centros urbanos.
Desde el sector estudiantil cuestionaron esas medidas. Sabrine Kharbach, portavoz de un sindicato de estudiantes, denunció que el Gobierno busca limitar las movilizaciones y sostuvo que las protestas pacíficas continuarán para defender sus reclamos.
En Alemania, las convocatorias fueron impulsadas por la alianza informal “Gen Z regelt”, que llamó a manifestarse en más de 30 ciudades. Los jóvenes reclaman mayor inversión en educación, políticas de protección del clima y acceso a la vivienda, además de rechazar cualquier iniciativa para restablecer el servicio militar obligatorio.
En Berlín, se esperaba una concentración de unos 10.000 manifestantes en la Puerta de Brandeburgo, aunque hasta el momento se había informado la presencia de alrededor de 5.000 personas. Las autoridades dispusieron 1.500 efectivos adicionales. También se convocaron marchas en Colonia, Múnich, Fráncfort y Hamburgo, entre otras ciudades.
Las protestas en Francia comenzaron a mediados de septiembre, cuando estudiantes secundarios reclamaron por la falta de docentes, la superpoblación de las aulas y el deterioro de las escuelas. Luego se sumaron otros sectores y los reclamos se extendieron al encarecimiento de la vida. El descontento también alcanzó a países como España, Bélgica, Grecia, Portugal, Italia y Albania, donde se registraron movilizaciones por problemas vinculados con la vivienda, la educación y el costo del combustible.