El Gobierno vuelve a postergar el impuesto a los combustibles para contener la inflación

La política de postergación de aumentos impositivos volvió a convertirse en una herramienta del gobierno de Milei para intentar contener la aceleración inflacionaria.

Esta vez, la administración nacional decidió trasladar hasta diciembre la actualización pendiente de los impuestos que gravan la nafta y el gasoil, un ajuste que debía comenzar a regir el 1° de noviembre y que podía sumar presión sobre los precios de los combustibles en un contexto de dificultades para sostener la desaceleración del índice de precios.

La decisión fue oficializada el viernes mediante el decreto 1305/2026, publicado en el Boletín Oficial, que estableció que los incrementos remanentes del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC) comenzarán a aplicarse a partir del 1° de diciembre.

La medida alcanza a la nafta sin plomo, la nafta virgen (para uso industrial) y el gasoil, y comprende las actualizaciones que quedaron pendientes de 2024 y 2025, además de las correspondientes al primero y segundo trimestre de 2026.

En los fundamentos de la norma, el Ejecutivo justificó la decisión en la necesidad de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Bajo ese argumento, resolvió diferir nuevamente los incrementos que deberían incorporarse a los valores de los tributos, con el objetivo de evitar que su aplicación se traslade a los precios finales durante noviembre.

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