El INYM dio de baja a 826 productores y no podrán comercializar yerba mate
El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) dispuso la baja de 826 productores del Registro Unificado de Operadores del Sector Yerbatero por no haber regularizado su situación antes del vencimiento establecido para el 30 de octubre.
La medida entró en vigencia el 1° de noviembre de 2026 y tiene consecuencias operativas inmediatas: los productores incluidos en la nómina oficial quedaron imposibilitados de realizar actividades de cosecha, entrega y comercialización de hoja verde.
Al mismo tiempo, los secaderos, acopiadores y demás operadores receptores tienen prohibido adquirir materia prima de productores que no cuenten con una inscripción vigente y habilitada.
La decisión adquiere relevancia para Misiones por la magnitud de la nómina y porque puede dejar fuera del circuito formal parte de la producción disponible.
Sin embargo, el INYM todavía no informó qué superficie cultivada ni qué volumen anual de hoja verde están asociados con los 826 registros dados de baja. La medida alcanza a productores que habían sido intimados previamente para corregir inconsistencias en sus inscripciones.
El INYM identificó distintos tipos de incumplimientos: falta de polígonos de yerba mate asociados al registro, ausencia de superficie cultivada debidamente georreferenciada, inscripción no vigente ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) o falta de acreditación de la situación fiscal vinculada con la actividad.
El organismo fundamentó la decisión en las resoluciones 54/2008 y 366/2016, que regulan la inscripción de los operadores y el registro de los yerbales.
La baja no solo afecta al productor incluido en el listado. También traslada una obligación de control al resto de la cadena: antes de recibir hoja verde, los establecimientos deberán verificar que el proveedor se encuentre habilitado para operar.
El INYM advirtió que no podrán realizarse operaciones con productores dados de baja, no inscriptos o con registros vencidos. De esta manera, una entrega efectuada sin controlar previamente la situación registral también puede generar consecuencias para el establecimiento receptor.
La medida se conoce en un momento de dificultades económicas para la producción primaria, marcado por la caída de la cosecha, el deterioro del precio real de la hoja verde y las extensas condiciones de pago.
La baja registral suma ahora un condicionante administrativo para cientos de productores que deberán normalizar su situación antes de volver a operar en el mercado formal.