Pablo Moyano se pone al frente de la pelea contra Ganancias y crece otra vez la tensión en la CGT
La decisión del Gobierno de avanzar con la reglamentación de la reversión del impuesto a las Ganancias sancionada en la Ley Bases desconociendo el pedido de la CGT para actualizar por la inflación en piso que determina el alcance del tributo y así contener el impacto sobre los salarios, volvió a hacer ruido este lunes en la interna de la principal central sindical.
Y reactivó las diferencias entre los sectores moderados de la central, que promueven la continuidad del diálogo abierto con la gestión de Javier Milei, y los grupos más combativos, que anticiparon una ola de presentaciones judiciales para frenar los cambios en Ganancias a la par que retomaron la presión por un nuevo paro contra la administración libertaria.
La reunión del consejo directivo cegetista prevista para el jueves por la tarde, donde se definirán los próximos pasos en la estrategia de la central será nuevamente caja de resonancia de la creciente tensión interna. “No le voy a dar una mano a este Gobierno, hay que confrontarlo”, aseguró ayer Pablo Moyano, número dos de Camioneros y miembro del triunvirato de conducción de la CGT, apenas se conoció la letra del decreto 652 con el que el Gobierno oficializó las modificaciones en Ganancias que determinan que alrededor de 800.000 trabajadores en relación de dependencia volverán a ser alcanzados por el tributo.
Moyano -incluso- afirmó que “hay debate dentro del consejo directivo de la CGT”, con lo que buscó renovar la amenaza de una medida de fuerza.