Misa en la ex ESMA: el arzobispado porteño y los curas villeros hicieron fuerte llamado por los despidos
“De todo corazón compartimos este que es el acto religioso más popular de los católicos y a la vez integrado a todos, sin olvidar la mesa ecuménica (que funciona dentro de la ex ESMA)”, inició el sacerdote Lorenzo De Vedia, más conocido como "Toto", de la Iglesia Caacupé de la Villa 21/24, muy cerca del Riachuelo, en el barrio porteño de Barracas.
Concelebraron la misa el viernes en el patio de armas de lo que fuera la Escuela Mecánica de la Armada Argentina (ubicada en avenida Libertador 8.151), otros dos sacerdotes: Nicolás “Tano” Angelotti, párroco de San José en General Villegas, partido de La Matanza, y Jorge Marenco, párroco de Nuestra Señora de Carupa, en el partido de Tigre.
Además, adhirieron otros sacerdotes: Gastón “Tonga” Colombres de Ciudad Oculta, Adrián Bennardis de Ramón Carrillo, Carlos “Charly” Olivero de Villa Palito, Guillermo “Willy” Torre de Barrio Nicole, Leonardo Silvio de Moreno Sur, Pablo Viola de Córdoba, José María “Pepe” Di Paola de La Banda, Santiago del Estero, y Hernán David de la ciudad balnearia de Mar del Plata.
“Los obispos de la Arquidiócesis de Buenos Aires me han pedido que celebremos esta misa mostrando una clara preocupación por los despidos de tantos trabajadores de la ex ESMA (se estiman más de mil). Así, nos hacemos presentes representando también a los curas de barrios populares y villas de todo el país”, leyó De Vedia en un altar improvisado delante de las oficinas de la Secretaria de Derechos Humanos.
“Demasiada aberración sufrió nuestro pueblo como para que sigamos agregando violaciones a los derechos humanos”, agregó el cura villero autorizado y enviado allí por sus autoridades eclesiales. “La dignidad se reconoce, entre otras cosas, por el trabajo, ordenador de la vida de cada ser humano y familia.
Por eso hoy nos solidarizamos con quienes pierden el trabajo en esta casa” y entonces el clérigo pide a las autoridades del gobierno nacional la recuperación de los puestos de trabajo y agradeció a “Dios por el servicio a la patria de quienes son despedidos y de los que mantienen su empleo. Que nadie pierda la posibilidad de ganarse dignamente el pan”.