“Nunca más es nunca más”, después de 24 horas cerró la Marcha de la Resistencia
De espaldas a la Casa Rosada y de frente a la pirámide alrededor de la que marcha desde hace décadas, Carmen Arias recordó a Hebe de Bonafini, referente del colectivo de Madres de Plaza de Mayo que ella integra: “Ella decía que las marchas debían ser de los jóvenes y los trabajadores. Le quiero agradecer a los sindicatos que se han unido en esta marcha y les quiero pedir que no sea la única. Tenemos que seguir haciendo todo lo necesario contra este gobierno fascista”.
El recuerdo fue al cierre de la Marcha de la Resistencia resignificada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), que estuvo acompañada por numerosos gremios de la CTA, organismos de derechos humanos y agrupaciones sociales que consensuaron un posicionamiento frente al Gobierno de Javier Milei y la Libertad Avanza: “Nos declaramos en estado de alerta y movilización permanentes”, sostuvieron y completaron: “Nunca más es nunca más”.
Si se cuenta desde la primera edición de la Marcha de la Resistencia -que inauguraron las Madres de Plaza de Mayo en 1981 bajo la consigna de “aparición con vida” de sus hijes secuestrades y detenides por la dictadura cívico militar, que por entonces seguía cometiendo genocidio, y que culminó el sábado a las 17 tras 24 horas- fue la número 44.
“Intentamos estar a la altura. Las Madres siempre nos dejan la vara muy alta y nosotros lo hacemos con mucho respeto, con mucho cuidado. Nada de esto hubiera sido posible sin el camino y el ejemplo de lucha ininterrumpida que nos ofrecen ellas día tras día”, indicó Daniel Catalano, secretario general de la regional Capital de ATE, la cabeza de la convocatoria de la manifestación.
“Hoy, frente a un gobierno negacionista y apologista de la dictadura, que promueve discursos de odio, niega identidades, cercena derechos y busca anularnos, es más necesario que nunca seguir resistiendo y luchar en unidad para vencer. Una lucha que nunca se apagó y que no se apagará”, inauguró la lectura del documento consensuado que cerró la manifestación.
La ronda giró 24 horas sin parar, nutrida por un caudal de manifestantes que se fueron rotando a lo largo de la jornada. Hubo paraguas abiertos, banderas de diferentes espacios gremiales, sociales, y de derechos humanos que cubrieron las rejas que rodean la Pirámide de Mayo, militantes con pecheras y mucha gente suelta que se acercó.
“El día y la noche ayudaron, no llovió, no hace un calor sofocante, hubo gente todo el tiempo acercando la solidaridad, deseando fuerza”, evaluó Paula Donadío, delegada de ATE de la Secretaría de Derechos Humanos.