“Lloramos porque se murió el padre de todos”: el mensaje de despedida al Papa Francisco en la Catedral de Buenos Aires
Luego del histórico funeral en la plaza de San Pedro, la Catedral Metropolitana de Buenos Aires llevó adelante una Misa Exequial para despedir al Papa Francisco.
“Nosotros lloramos porque no queremos que la muerte gane, lloramos porque se murió el padre de todos, lloramos porque ya sentimos en nuestro corazón su ausencia física, lloramos porque nos sentimos huérfanos y no logramos comprender ni dimensionar su liderazgo mundial, lloramos porque ya lo extrañamos mucho”, señaló el arzobispo Jorge García Cuerva al comienzo de su homilía.
Luego le pidió a Dios, “que recompensas con justicia a todos los hombres, concede que tu servidor, el Papa Francisco, a quien constituiste sucesor de Pedro y pastor de toda la Iglesia, pueda gozar eternamente en el cielo de los misterios de la gracia y del perdón, que él administró fielmente en la Tierra”.
Visiblemente emocionado, el Arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires reconoció que “nos costó tomar consciencia de un Papa argentino y porteño. Nos costó creer que a pesar de la edad que tenía animaba a los jóvenes a hacer lío, a soñar en grande, a no tener vuelos rastreros y a transformar el mundo”.
Luego pidió recordar “las palabras del Papa cuando nos decía ´al mundo de hoy, nos falta llorar´, lloran los marginados, aquellos que son dejados de lado, pero aquellos que llevamos una vida más o menos sin necesidades, no sabemos llorar””.
En este sentido, remarcó “no dejarse robar la alegría”: “La buena noticia es la fraternidad en un mundo violento donde parece primar el odio y la descalificación constante, en donde los ideologismos empañan cualquier posibilidad de encuentro.
En una sociedad donde decimos vulgarmente que garpa más hablar mal de los demás. Queremos volver a insistir con anunciar la fraternidad, uno de los ejes principales del pensamiento del Papa Francisco”.