2025-06-01

La Iglesia advierte que “la discapacidad no puede esperar”

Ante el agravamiento de la situación social y la actitud del Gobierno que desatiende los reclamos de los damnificados, la Iglesia Católica se posiciona fuertemente. La Comisión Ejecutiva pidió que se atienda la situación de las personas con discapacidad.

A través de un comunicado de su Comisión Ejecutiva, los obispos católicos argentinos se expresaron para afirmar que “las personas con discapacidad no pueden esperar”, señalando que la realidad de las personas en esa condición “no es un cifra estadística” sino que tiene rostros muy concretos” e hicieron un llamado al Gobierno nacional para que aporte los recursos necesarios a fin de cumplir “con responsabilidad y eficacia” con una política pública” cuya prioridad es “ineludible”.

La declaración lleva la firma del presidente de la Conferencia Episcopal (CEA), el arzobispo mendocino Marcelo Colombo; de los vicepresidentes, el cardenal Ángel Rossi (arzobispo de Córdoba) y César Fernández (obispo de Jujuy); y del secretario general del organismo, el obispo Raúl Pizarro.

El texto está encabezado por una cita bíblica de la epístola a los Corintios que dice que “cuando un miembro sufre, todo el cuerpo sufre con él”. Y señala que “ante el desconcierto y desamparo de muchos hermanos y hermanas con discapacidad, los obispos de la Comisión Ejecutiva queremos hacernos cercanos a sus dolores e inquietudes y a las de sus familias”.

A renglón seguido se agrega otra cita tomada de la declaración “Sobre la dignidad humana” del Dicasterio (ministerio) Vaticano para la Doctrina de la Fe que, con la firma del cardenal argentino Víctor “Tucho” Fernández, afirma que se trata de “una dignidad infinita, que se fundamenta inalienablemente en su propio ser, le corresponde a cada persona humana, más allá de toda circunstancia y en cualquier estado o situación en que se encuentre”.

Por eso, los obispos sostienen ahora que “como discípulos de Jesús y su Evangelio seguimos convencidos de que es necesario que “rescatemos” a “la persona y su dignidad” para ponerla “en el centro de nuestros intereses, de nuestros servicios, y proyectos”.

En su análisis sobre el tema, los obispos señalan que “el acceso a servicios esenciales como la salud, la rehabilitación, la educación, el acompañamiento profesional y los apoyos necesarios para la vida cotidiana de las personas con discapacidad, se han vuelto inciertos y limitados”.

Y agregan que “el esfuerzo cotidiano de las familias que los acompañan muchas veces se realiza en soledad, sin el reconocimiento suficiente de la sociedad ni el apoyo adecuado del Estado. Esta realidad no es una cifra estadística, subrayan, sino que “tiene nombres, rostros, historias; son niños, jóvenes y adultos que ven cercenadas sus posibilidades de desarrollo, participación e inclusión plena”.

Por eso, sigue diciendo: “nos sorprende constatar el desconocimiento y desinterés hacia la realidad de la discapacidad, la cual debería ser una prioridad ineludible de toda política pública”. Y, en consecuencia, “llamamos a la reflexión a quienes, desde el ámbito del Gobierno Nacional, deben apoyar con los recursos necesarios para que el área de Discapacidad pueda cumplir con responsabilidad y eficacia su tarea”.

La declaración es enfática al señalar que “el cuidado de las personas con discapacidad no puede ser postergado ni subordinado a otras urgencias” porque “es un deber ético, una exigencia de justicia y un acto de humanidad”.

Retomando palabras ya expresadas por la Comisión Permanente de la CEA el 12 de marzo, los obispos de la Comisión Ejecutiva señalan ahora que “frente al dolor y la angustia de tantos hermanos y hermanas concretos deberían evitarse “actitudes y expresiones que lastiman, esos lenguajes despreciativos, por momentos no exentos de crueldad, que atentan seriamente contra aquella unidad que tanto necesitamos como pueblo, para ponernos la patria al hombro, para salir adelante”.

Los obispos finalizan su mensaje poniéndose “a disposición en cuanto podamos ser útiles desde nuestro lugar de servicio” y rogando a “la Virgen de Luján nos ayude a salir al encuentro de los que sufren para comprometernos con ellos”.

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