Por qué las mujeres obtienen más beneficios cardiovasculares del ejercicio físico que los hombres
Practicar ejercicio físico de forma regular no solo mejora la apariencia o ayuda a controlar el peso, sino que protege la salud del corazón y del sistema circulatorio. Tanto el Ministerio de Salud (Minsa) como el Seguro Social de Salud (EsSalud) recomiendan realizar actividad física al menos 150 minutos por semana, combinando ejercicios aeróbicos o cardiovasculares (como caminar, correr o nadar) con ejercicios de fuerza (como levantar pesas o usar el peso corporal). Sin embargo, un dato poco conocido es que las mujeres obtienen mayores beneficios cardiovasculares que los hombres cuando se ejercitan, incluso realizando el mismo tipo y la misma cantidad de ejercicio. La ciencia ya empieza a explicar por qué ocurre esto.
Investigaciones realizadas
Diversos estudios recientes han encontrado que las mujeres experimentan una mayor reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares con la actividad física que los hombres. Una investigación publicada en el Journal of the American College of Cardiology (2024), que analizó a más de 400 mil adultos, descubrió que las mujeres que hacían ejercicio con regularidad tenían un 24 % menos de riesgo de morir por causas cardiovasculares, frente al 15 % observado en los hombres. Los expertos señalan varios factores biológicos y hormonales que explican esta diferencia: Eficiencia cardiovascular femenina: el corazón de las mujeres bombea la sangre de manera más eficiente durante el ejercicio. Su frecuencia cardíaca se eleva más rápido y la recuperación después del esfuerzo es más veloz, lo que mejora la adaptación del sistema cardiovascular. Hormonas protectoras: los estrógenos influyen positivamente en la elasticidad de las arterias y en el metabolismo de las grasas, reduciendo el colesterol malo (LDL) y favoreciendo el colesterol bueno (HDL). Esto potencia el efecto protector del ejercicio sobre las arterias. Diferente respuesta al esfuerzo: según estudios de la American Heart Association, las mujeres utilizan con mayor eficacia las grasas como fuente de energía durante el ejercicio aeróbico, lo que disminuye la acumulación de triglicéridos y mejora la salud metabólica general. Mayor sensibilidad a los cambios en la presión arterial: el ejercicio ayuda a regular la presión sanguínea, pero en las mujeres este efecto es más pronunciado debido a una respuesta vascular más adaptable. Todo esto no significa que los hombres no se beneficien, sino que las mujeres necesitan menos cantidad de ejercicio para lograr una protección cardiovascular similar o incluso superior.