Monseñor Martínez pidió especialmente por los pobres “en un mundo que tiene como principal grieta la de algunos que tienen mucho y muchos que tienen muy poco”
“Evangelizar no es fácil, pero es nuestra vocación y misión”, dijo Monseñor Martínez ante la feligresía reunida en el Santuario de Loreto, donde pidió especialmente por los pobres “en un mundo que tiene como principal grieta la de algunos que tienen mucho y muchos que tienen muy poco”. En su homilía, el Obispo advirtió también sobre los desafíos culturales contemporáneos, “cuánto hace falta que entendamos esto en un mundo que se va haciendo individualista, con tantas adicciones al poder, al tener, formas que mundializan nuestro corazón y nos alejan del verdadero sentido de la vida”, remarcó.
Bajo el lema “Con María, camino de esperanza, vamos a Loreto”, la vigésimo cuarta edición de la peregrinación al Santuario “Nuestra Señora de Loreto” reunió ayer a miles de fieles de toda la provincia, en una jornada marcada por la fe, la gratitud y el sentido jubilar que atraviesa el calendario de la Iglesia Católica. Durante la misa central, el Obispo de la Diócesis de Posadas, Monseñor Juan Rubén Martínez, destacó el significado profundo de esta caminata espiritual, “Dios quiere obrar su misericordia y regalarnos un tiempo especial de esperanza”. Asimismo, remarcó que esta edición de la peregrinación, contó con la particularidad del Año Jubilar, “es un año de especial gracia, donde Dios quiere obrar su misericordia, como año de la esperanza, tenemos esperanza, queremos estar de pie”. Monseñor Martínez, señaló además, que la esperanza, la fe y la caridad son virtudes teologales, que no nace del voluntarismo, sino del don de Dios, “nuestra esperanza se expresa en la peregrinación, porque caminamos hacia la casa de nuestra madre, como pueblo de Dios somos un pueblo peregrino que en la esperanza nos encaminamos al encuentro definitivo con nuestro padre Dios”.
Un pedido especial por los más necesitados
“Queremos unir nuestra petición especialmente a tantísimos hermanos pobres, cada vez más, en un mundo que tiene como principal grieta la de algunos que tienen mucho y muchos que tienen muy poco”, reflexionó el Obispo, quien en su homilía recordó a los Santos Mártires, figuras centrales de la evangelización en la región. Resaltó la importancia de la misión evangelizadora como esencia de la Iglesia “evangelizar no es fácil, pero es nuestra vocación y misión”, dijo y convocó a los fieles a renovar su compromiso cristiano, especialmente en el contexto del Año Jubilar.
Un mundo individualista
Monseñor Martínez advirtió también sobre los desafíos culturales contemporáneos, “cuánto hace falta que entendamos esto en un mundo que se va haciendo individualista, con tantas adicciones al poder, al tener, formas que mundializan nuestro corazón y nos alejan del verdadero sentido de la vida”. Finalmente, el Obispo cerró su homilía apelando al Evangelio y a la fe ante las dificultades e invitó a los fieles a seguir caminando “como pueblo peregrino” hacia el encuentro con Dios, “con esperanza y compromiso renovado”.