Histamina e inflamación: las claves en una de las causas de infertilidad más frecuente
La endometriosis es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta a una de cada diez mujeres en edad reproductiva en el mundo, lo que representa más de 190 millones de casos. Se identifica por el desarrollo de tejido similar al endometrio —el revestimiento interno del útero— fuera de este órgano, con focos que pueden localizarse en los ovarios, las trompas de Falopio, el intestino, la vejiga o incluso el diafragma. Estos implantes responden a las hormonas del ciclo menstrual, generando inflamación crónica, adherencias, dolor pélvico intenso y problemas de fertilidad. Así lo comenzó a explicar a Infobae el médico genetista Jorge Dotto (MN 107.411), quien destacó que, a pesar del alto impacto de la enfermedad en la salud femenina, el diagnóstico suele retrasarse años, lo que agrava considerablemente la calidad de vida de las pacientes.
Qué es la endometriosis y por qué ocurre
La endometriosis consiste en la presencia de tejido endometrial fuera del útero. Este tejido se comporta de manera similar al endometrio: crece y responde a las fluctuaciones hormonales del ciclo menstrual, pero, al no tener una vía de salida, genera inflamación, dolor crónico y complicaciones reproductivas. Según Dotto, la explicación clásica de su origen es la “menstruación retrógrada”: cuando, durante la menstruación, parte del flujo menstrual retrocede por las trompas hacia la cavidad pélvica, arrastrando células endometriales que pueden implantarse y sobrevivir fuera del útero. Sin embargo, esta teoría no basta para comprender la complejidad de la enfermedad. Factores inmunológicos, hormonales y genéticos también resultan determinantes en el desarrollo y la progresión de la endometriosis. “Hoy sabemos que existe una base genética clara: estudios en gemelas demostraron que la heredabilidad de la endometriosis alcanza aproximadamente el 50%, y las hijas de mujeres diagnosticadas tienen el doble de riesgo de desarrollarla”, afirmó Dotto, quien además citó que se describieron múltiples genes y cambios epigenéticos relacionados, incluyendo la circulación de moléculas de miRNAs capaces de modular la expresión genética. Uno de los desafíos de la endometriosis radica en la diversidad y ambigüedad de sus síntomas. Algunas mujeres no presentan molestias, mientras que otras experimentan desde dismenorrea intensa (dolor uterino durante la menstruación), dolor pélvico crónico y dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales), hasta fatiga, alteraciones intestinales y problemas de fertilidad.