Desde Salud Pública, brindaron recomendaciones sobre hidratación, cadena de frío y seguridad alimentaria ante la ola de calor
La Licenciada en Nutrición Josefina Gómez Pereira, integrante del equipo de la Dirección de Atención Primaria de la Salud (APS) y coordinadora de Nutrición de Zona Capital, del Ministerio de Salud pública, brindó recomendaciones fundamentales para el cuidado de la salud durante esta época del año, haciendo hincapié en dos aspectos clave: la correcta hidratación y la conservación segura de los alimentos mediante el respeto de la cadena de frío.
“Desde el abordaje nutricional, se recomienda que las personas mantengan una hidratación adecuada para asegurar el correcto funcionamiento del metabolismo y de todos los órganos del cuerpo.
El agua cumple un rol esencial en la absorción de nutrientes y en el mantenimiento del equilibrio corporal”. Cabe recordar que, según las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), se aconseja consumir aproximadamente dos litros de agua por día, lo que equivale a ocho vasos de agua o cuatro botellas de medio litro, “es importante destacar que esta recomendación refiere exclusivamente al consumo de agua potable, sin incluir infusiones ni jugos”.
Por otro lado, Gómez, destacó la importancia de la cadena de frío de los alimentos, para evitar su deterioro y la proliferación de microorganismos que puedan resultar perjudiciales para la salud, “cuando la cadena de frío se rompe, se genera un ambiente propicio para el desarrollo de bacterias, parásitos y toxinas capaces de provocar las denominadas Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA), que son síndromes causados por el consumo de alimentos o agua contaminados”, explicó la profesional.
Asimismo, se aconsejó no guardar alimentos sucios, como papas o verduras con restos de tierra. Los lácteos y quesos deben conservarse correctamente tapados y es importante recordar que un alimento que fue descongelado no debe volver a congelarse.
Se hace especial hincapié en prevenir la contaminación cruzada, que ocurre cuando los microorganismos presentes en un alimento se transfieren a otro, por ejemplo, al utilizar los mismos utensilios para manipular alimentos crudos y cocidos sin la adecuada higiene previa. Para evitarla, se recomienda lavar correctamente manos, utensilios y superficies luego de manipular alimentos crudos.
Como última recomendación, a partir de una actualización de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), se desaconseja ofrecer carne picada o carne molida a niños y niñas menores de 5 años, debido al riesgo de desarrollar síndrome urémico hemolítico, enfermedad asociada a la bacteria Escherichia coli, que puede proliferar en este alimento por su mayor superficie de exposición. Adoptar estas prácticas de hidratación y manipulación segura de los alimentos es fundamental para prevenir enfermedades y promover una mejor calidad de vida en la comunidad.