Kast reprimió protestas en Chile y pidió no manifestarse en el subte
El gobierno de José Antonio Kast reprimió este jueves una protesta estudiantil en las inmediaciones del Palacio de La Moneda, en el mismo día en que entró en vigencia un fuerte aumento en el precio de los combustibles.
La manifestación fue dispersada por fuerzas de seguridad mediante el uso de un camión hidrante, en medio de un clima de creciente tensión social por el impacto económico de la medida. En paralelo, el mandatario realizó un llamado público para evitar protestas en el transporte público, especialmente en el metro.
“A todos los jóvenes, a todas las personas que se ven afectadas directamente por esto, no afectemos más a la patria”, expresó Kast en conferencia de prensa. En esa línea, pidió que quienes deseen manifestarse lo hagan fuera del sistema de transporte: “Si alguien quiere manifestar su malestar, que no use el transporte público, sobre todo el metro”.
El jefe de Estado sostuvo que el subte cumple una función esencial para la población en un contexto de suba del costo de vida. “Lo único que hace el transporte público es facilitar la vida a aquellas personas que hoy día van a tener un alza en el costo de la vida producto del aumento del combustible”, afirmó.
La decisión oficial de incrementar los precios de la nafta y el diésel generó un fuerte rechazo social. Según datos difundidos por el propio gobierno, la nafta subió alrededor de un 30%, pasando de 1,3 a 1,7 dólares por litro, mientras que el diésel registró un aumento cercano al 60%. Se trata del mayor ajuste en más de cuatro décadas.
Kast defendió la medida al señalar que era necesaria para evitar un mayor endeudamiento del país. “Hablar con la verdad nos da tranquilidad. Una alternativa era endeudar más a la nación, y eso termina pagándose más caro”, argumentó.
Las protestas, encabezadas principalmente por estudiantes, reflejan el malestar social ante el impacto que tendrá el aumento del combustible en los precios de bienes y servicios. En este contexto, el gobierno enfrenta sus primeras semanas con una marcada caída en la imagen pública y un escenario de creciente conflictividad.