2026-06-01

En el sector tealero hay preocupación ante la caída de las exportaciones y la finalización antes de tiempo de la elaboración por parte de los secaderos

El productor agropecuario de la zona Centro, Cristian Klingbeil, indicó que el atraso cambiario afecta seriamente la competitividad de la actividad tealera en la Provincia, que exporta cerca del 90% de su producción. “Este año se pagó 100 pesos y el dólar nunca bajó de los 1.400 pesos y monedas. Estamos perdiendo 40 pesos por kilo y sabemos que la industria no puede más”, explicó.

En ese sentido, consideró que la falta de herramientas para mejorar la competitividad está dejando a la actividad en una situación cada vez más compleja. “Cuando necesitás un dólar competitivo y planteás eso a Nación, te dicen que es una mala palabra pedir dólar diferenciado”, cuestionó.

De acuerdo con estimaciones del sector, durante 2025 las exportaciones de té registraron una caída cercana al 18% respecto de los volúmenes habituales. Para este año, algunas proyecciones hablan incluso de un desplome de entre el 30% y el 40%.

Klingbeil sostuvo que esta situación explica por qué varios secaderos comenzaron a detener la elaboración mucho antes de lo habitual. “Hay empresas que ya pararon hace dos semanas y otros secaderos están frenando ahora, lejos de llegar a fin de mes como ocurrió muchas veces”, indicó.

El referente agropecuario consideró que la combinación entre menores precios internacionales y mayores costos internos está afectando seriamente a toda la cadena productiva. “El precio promedio de exportación ronda los 1.880 dólares por tonelada, cuando en 2023 era de 2.500 dólares. Si los costos suben en dólares y no podés trasladar eso al comprador, alguien termina absorbiendo esa pérdida y generalmente es el productor”, sostuvo.

También expresó su malestar por la diferencia de trato que, según afirmó, existe entre las economías regionales y las grandes inversiones. Otro de los puntos que preocupa a los productores es la posibilidad de que la escasez de materia prima derive en prácticas irregulares dentro de la cadena productiva.

El productor advirtió que, ante la menor disponibilidad de hoja verde, podría incrementarse el uso de té secado en instalaciones destinadas a la yerba. “Con el faltante de yerba que pueda haber este año, es probable que algunos metan té, lo pasen por secaderos de yerba y termine en los paquetes que compra la gente”, alertó.

Además, señaló que en algunos casos podrían incorporarse materiales vegetales sin controles adecuados, lo que representaría un riesgo sanitario.

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