2026-06-21

La mora de las familias trepó hasta el 12% en abril, el nivel más alto en 20 años

La situación financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento crítico. En abril de 2026, la morosidad de los préstamos bancarios a las familias alcanzó el 12,1%, marcando un nuevo máximo histórico en más de dos décadas.

Este indicador, que refleja el porcentaje de créditos en situación irregular, no alcanzaba niveles similares desde el año 2004. Con este último dato, el segmento de crédito dirigido a los hogares acumula 18 meses consecutivos de incrementos, lo que evidencia un agravamiento sostenido de los problemas de deuda.

La magnitud del salto es alarmante cuando se realiza la comparación interanual: en abril de 2025, la mora se ubicaba en un 3,7%, lo que significa que la irregularidad se triplicó en tan solo 12 meses. Actualmente, se estima que existen 5,3 millones de personas con al menos un crédito impago hace más de 90 días.

Esta cifra representa al 26,7% del total de individuos que poseen algún tipo de financiamiento en el país, incluyendo tanto el sistema bancario tradicional como entidades no financieras y fintech.

Al desglosar las deudas por tipo de asistencia, los números reflejan la asfixia sobre el consumo cotidiano. Los préstamos personales son los más afectados, con un índice de mora que tocó el 14,9%, seguidos de cerca por las tarjetas de crédito, que llegaron al 12,5% de irregularidad.

Por su parte, los créditos prendarios registraron un nivel de mora del 7,3% y los hipotecarios se ubicaron en el 1,5%. En contraste, la situación en el sector corporativo es sensiblemente distinta, ya que el coeficiente de morosidad para las empresas alcanzó apenas el 3,3% en el mismo período.

Finalmente, el problema se extiende más allá de los bancos tradicionales. La proporción de familias con deudas impagas en entidades no financieras (como casas de electrodomésticos o tarjetas de consumo) también subió, alcanzando el 31,5%.

Con una cuarta parte de la población financiada bajo riesgo de impago, los especialistas advierten que será muy difícil que el crédito a las familias pueda funcionar como un motor relevante para la actividad económica en los próximos meses.

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