Javier Lanari deja la Secretaría de Comunicación y Prensa en medio de una reestructuración del Gobierno
El Gobierno nacional continúa con cambios en su estructura de comunicación. Este lunes, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, confirmó la salida de Javier Lanari de la Secretaría de Comunicación y Prensa, cargo que ocupaba desde el inicio de la gestión de Javier Milei.
La noticia fue anunciada a través de las redes sociales de Adorni, quien agradeció el trabajo realizado por Lanari durante los últimos dos años y medio y adelantó que en los próximos días se dará a conocer quién será su reemplazante.
“Mi enorme agradecimiento a Javier Lanari, que dejará su rol como Secretario de Comunicación y Prensa de la Nación tras estos dos años y medio acompañando la gestión. En nombre del Gobierno, le deseo lo mejor para sus futuros desafíos”, expresó el funcionario.
La salida coincide con la designación del economista Adrián Ravier como nuevo vocero presidencial, en reemplazo de Adorni, quien recientemente asumió la Jefatura de Gabinete.
Desde la Casa Rosada explicaron que los cambios forman parte de una estrategia orientada a reforzar la comunicación de las medidas económicas impulsadas por el Gobierno y volver a posicionar la agenda económica como eje central de la gestión.
En ese contexto, Ravier tendrá la tarea de explicar las reformas económicas, comunicar los principales indicadores de gestión y acercar al público las políticas impulsadas por el Ejecutivo.
La reestructuración también implica una nueva etapa en la relación entre el Gobierno y los medios de comunicación, ya que la Secretaría de Comunicación y Prensa cumple un rol clave en la coordinación de la agenda informativa de la Casa Rosada.
Lanari, periodista de profesión y uno de los colaboradores más cercanos a Adorni, integró el equipo de comunicación desde el comienzo de la administración libertaria y fue una figura relevante en la implementación de distintas decisiones vinculadas a la política comunicacional del Ejecutivo.
La salida se produce en un contexto de fuerte presión política y judicial sobre distintos sectores del oficialismo, además de una creciente cercanía del calendario electoral, factores que impulsaron al Gobierno a revisar y redefinir su estrategia de comunicación.