Mujeres y niñas corren riesgo de trata de personas y violencia tras terremotos en Venezuela
Las mujeres y las niñas afectadas por los dos terremotos que devastaron Venezuela están más expuestas a la violencia de género, los abusos sexuales y la trata de personas debido a la falta de alojamientos seguros y servicios esenciales, alertó ONU Mujeres.
El país sudamericano fue golpeado el pasado 24 de junio por un sismo de magnitud 7.2 y otro de 7.5, que han dejado al menos 4,561 fallecidos, 16,740 heridos y 17,907 personas desplazadas, de acuerdo con cifras oficiales divulgadas el lunes.
Los riesgos que enfrentan las mujeres y niñas se concentran en los campamentos temporales, los asentamientos informales y las comunidades que acogen a personas desplazadas, donde también existen dificultades para denunciar los abusos y recibir atención especializada, detalló la agencia.
Según datos del régimen venezolano hay 20,231 personas en 107 campamentos y 17,907 personas están sin viviendas, pero la información no desglosa las cifras por género ni por zonas.
ONU Mujeres detalló que las autoridades venezolanas mantienen campamentos temporales en Caracas, La Guaira y Miranda. En tres campamentos temporales de La Guaira, la ONU y sus socios apoyan la gestión de los alojamientos y prestan atención médica de emergencia y primaria, apoyo psicológico, servicios de protección, asistencia jurídica, nutrición, agua y saneamiento.
La respuesta incluye consultas de medicina general, pediatría, ginecología y obstetricia, atención dental, salud mental, apoyo prenatal, distribución de anticonceptivos y pruebas de VIH y sífilis. También se ofrecen orientación legal, prevención de la trata y de la explotación sexual, espacios de lactancia, duchas para mujeres, artículos de cocina e higiene y servicios de registro y derivación para las familias afectadas.
Los sismos han interrumpido servicios médicos para mujeres
De acuerdo con estimaciones del Fondo de Población de la ONU, alrededor de 1.97 millones de mujeres menores de 50 años y 956,400 niñas, adolescentes y mujeres jóvenes se encontraban en zonas que sufrieron sacudidas fuertes o muy fuertes por los terremotos.
El desastre ha interrumpido además el acceso a consultas prenatales y posnatales, anticonceptivos, productos de higiene menstrual y servicios para sobrevivientes de violencia sexual, informó la agencia. Las organizaciones locales han informado asimismo de carencias de medicamentos y suministros para mujeres embarazadas y lactantes.
A las consecuencias directas del desastre se suma una creciente crisis de cuidados. Muchas mujeres deben atender a niños, personas mayores, familiares heridos y personas con discapacidad, al tiempo que intentan conseguir alimentos, alojamiento o atención médica.