Salud

Un estudio identificó que los trastornos intestinales son los más ligados genéticamente a la depresión: qué significa para la salud

La relación entre el intestino y el cerebro volvió a quedar en el centro de la escena a partir de nuevas evidencias científicas. Conocido como eje intestino-cerebro, este sistema de comunicación conecta de manera permanente al aparato digestivo con el cerebro a través de señales nerviosas, hormonales e inmunológicas, y su influencia va mucho más allá de la digestión: también puede incidir en el estado de ánimo y la salud mental.
domingo 13 de septiembre de 2026

En esa línea, un estudio del Instituto de Investigación Médica QIMR Berghofer, Australia, publicado en Nature Genetics, ha identificado un fuerte vínculo genético entre las afecciones de salud relacionadas con el intestino y la depresión, lo que ofrece nuevas perspectivas sobre por qué las enfermedades físicas suelen acompañar a los problemas de salud mental.

El hallazgo cobra especial importancia si se tiene en cuenta que las personas con depresión pueden morir hasta 12 años antes que quienes no padecen esta afección. Entre todas las enfermedades analizadas, las gastrointestinales fueron las que mostraron la asociación genética más fuerte. 

Qué descubrió el estudio sobre intestino, cerebro y genética
La investigación comparó la relación genética entre la depresión y cuatro grupos de enfermedades físicas: cardiovasculares, metabólicas, gastrointestinales e inmunitarias.

Las cuatro presentaron conexión genética con el trastorno, aunque el trabajo ubicó al grupo gastrointestinal como el más estrechamente asociado, con afecciones como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la colelitiasis y la úlcera péptica entre las que concentraron la mayor superposición.

Las afecciones gastrointestinales lideraron la superposición genética
El estudio identificó un vínculo genético más marcado entre la depresión y los problemas de salud relacionados con el intestino que el observado en los grupos cardiovascular, metabólico e inmunitario.

Ese patrón llevó a los autores a plantear que parte de la coexistencia entre ambas condiciones podría estar mediada por vías biológicas comunes. Las enfermedades gastrointestinales fueron las que tuvieron la relación genética compartida más fuerte con la depresión.

El trabajo sugirió que la alteración de factores genéticos que influyen sobre esa comunicación podría ayudar a entender por qué ambas afecciones suelen aparecer juntas.

El hallazgo apuntó a vías biológicas compartidas
El profesor Eske Derks, director del Laboratorio de Neurogenómica Traslacional de QIMR Berghofer, sostuvo que comprender mejor esas vías biológicas compartidas podría mejorar los resultados de salud en personas con depresión y otras afecciones.

También indicó que ese conocimiento podría ayudar a identificar nuevas oportunidades terapéuticas. “Las personas con depresión suelen padecer diversas enfermedades físicas graves. Al comprender mejor las vías biológicas que vinculan estas afecciones, esperamos identificar nuevas oportunidades de tratamiento y ayudar a reducir la grave carga que supone la depresión para la salud”, afirmó Derks.