Por el aumento del precio de la carne vacuna, ahora la picada es de pollo
En las carnicerías de barrio aseguran que la pérdida de poder adquisitivo llevó a los clientes a reducir cantidades, elegir cortes más económicos y reemplazar la carne vacuna por el pollo.
De acuerdo con el informe mensual de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (CICCRA), el consumo per cápita de carne vacuna se ubicó en 46,3 kilos anuales en julio, lo que representa una caída del 9,4% interanual (un recorte de 4,8 kilos por habitante en apenas 12 meses).
La retracción no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una oferta doméstica que se achicó un 12% en lo que va del año. Ante una menor cantidad de carne disponible para el mercado interno, el impacto en los precios fue inmediato.
Mientras que el nivel general de inflación acumuló un 34% en los últimos doce meses, el rubro de cortes vacunos registró un salto del 52% anual.
El pollo reemplazó a la carne vacuna
Del otro lado de la góndola, el pollo entero subió “solo” un 22,9% anual. Esta brecha hizo que la carne de vaca se encareciera un 23,7% en términos relativos frente a la aviar, obligando a reconfigurar el menú diario hacia opciones más baratas.
De acuerdo con datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el consumo per cápita de pollo alcanzó los 49,4 kilos anuales en 2025, un récord histórico.
El informe destaca que, si bien la venta de la pieza entera y pechuga se mantiene regular, las ventas minoristas de trozados económicos, como alitas y carcasa para caldo, creció un 18% interanual.