Reino Unido
Recibió 11 años de quimioterapia por un cáncer que no tenía y denunció al hospital
Becky Jones tenía 21 años cuando recibió un diagnóstico que cambió por completo su vida: un oncólogo del Hospital Universitario de Coventry, en el Reino Unido, le informó que padecía un tumor cerebral terminal y que le quedaban pocos meses de vida.
A partir de ese momento, la joven comenzó un tratamiento con temozolomida (TMZ), un fármaco utilizado en determinados casos de cáncer cerebral. Sin embargo, continuó recibiendo quimioterapia durante 11 años, pese a que finalmente se descubrió que nunca había tenido un tumor.
Durante más de una década, Jones convivió con náuseas, fatiga, úlceras bucales y aislamiento social, además de alejarse de su familia y ver afectada su carrera profesional.
“Nunca tuve un tumor cerebral. Me diagnosticaron erróneamente y pasé por todo este tratamiento durante la mayor parte de mi vida adulta, sin motivo alguno”, expresó.
“Básicamente, me arruinó la vida”, agregó.
El caso salió a la luz luego de una revisión de situaciones vinculadas a tratamientos indicados por el profesor Ian Brown, médico del hospital. Según Jones, el especialista le había indicado que debía tomar temozolomida de por vida, a pesar de que las guías médicas recomiendan habitualmente seis ciclos durante seis meses.
Ante la ausencia de evidencias de un tumor en sus estudios, el médico le habría explicado que este tipo de lesiones no siempre podían observarse “a simple vista”.
Jones aseguró que durante años le repitieron que el tratamiento era indispensable. “Me dijeron una y otra vez que sin la quimioterapia moriría”, contó a la BBC.
Las consecuencias también afectaron otros aspectos de su vida. Le retiraron el registro de conducir y le advirtieron que no podría tener hijos. Sin embargo, finalmente fue madre de dos hijos.
En 2024, recibió una llamada en la que le comunicaron que la quimioterapia sería suspendida, aunque, según relató, no recibió explicaciones claras ni acompañamiento por parte del hospital.
Recién en mayo de 2025, luego de un análisis independiente, Jones conoció el diagnóstico que realmente tenía: desmielinización tumefactiva, una inflamación cerebral que puede tratarse con esteroides.
Una investigación sobre los tratamientos
Jones y más de 40 pacientes iniciaron acciones legales contra la Fundación de los Hospitales Universitarios de Coventry y Warwickshire (UHCW), a la que acusan de haber administrado tratamientos oncológicos prolongados o innecesarios.
Una revisión preliminar realizada por el Real Colegio de Médicos del Reino Unido (RCP) detectó que en el hospital se habían indicado tratamientos prolongados con temozolomida “con poca o ninguna evidencia de beneficio”.
El informe calificó los errores detectados como una “traición a la confianza de los pacientes” y cuestionó los controles existentes dentro de los equipos de farmacia oncológica.
De los 20 casos analizados en la revisión, 15 fueron considerados “insatisfactorios en general”. Además, los investigadores señalaron que existían “escasas pruebas” de que se comprendieran adecuadamente los riesgos asociados al medicamento.
Otros pacientes tratados por Brown también denunciaron consecuencias graves. Una mujer considera que el tratamiento pudo haberle provocado infertilidad y otro paciente desarrolló leucemia después de recibir 100 ciclos innecesarios de temozolomida, según las denuncias citadas por la prensa británica.
La revisión también detectó problemas de colaboración entre especialistas, una situación que habría permitido que los errores persistieran durante años.
Jones calificó los resultados de la investigación como “escalofriantes” y cuestionó cómo fue posible que un médico pudiera continuar actuando durante tanto tiempo sin una supervisión adecuada.