Condenaron a los asesinos del ex Puma Federico Aramburu en Francia
El Tribunal en lo Penal de París condenó este viernes a 26 años de prisión a Loïk Le Priol y a 19 años a Romain Bouvier por su responsabilidad en el crimen del ex Puma argentino Federico Martín Aramburu, ocurrido en la capital francesa en marzo de 2022.
Le Priol fue condenado por el asesinato del ex rugbier, mientras que Bouvier recibió una pena de 19 años por su participación en el ataque. La fiscalía había solicitado 27 años para el primero y 20 para el segundo.
Durante el juicio, el tribunal descartó la premeditación y la legítima defensa planteadas por las defensas. También rechazó la existencia de un trastorno mental que pudiera modificar la responsabilidad penal.
Aramburu, de 42 años, fue asesinado durante la madrugada del 19 de marzo de 2022, luego de una pelea ocurrida en un bar del Barrio Latino de París. Según la reconstrucción del caso, Bouvier efectuó cuatro disparos y posteriormente Le Priol realizó otros seis. Cuatro de los proyectiles disparados por Le Priol alcanzaron al ex jugador argentino, dos de ellos de manera mortal.
Los acusados habían sido vinculados al Groupe Union Défense (GUD), una organización estudiantil de ultraderecha francesa que fue disuelta en 2024. Ambos negaron que hubiera existido una planificación previa y sostuvieron durante el proceso que actuaron ante una situación que consideraban de peligro.
Le Priol reconoció haber causado la muerte de Aramburu, aunque afirmó que lo hizo en defensa propia. Bouvier también admitió haber disparado, pero negó haber tenido intención de matar.
La ex pareja de Le Priol, Lyson Rochemir, fue absuelta del cargo de complicidad en intento de asesinato, aunque resultó condenada por obstrucción a la Justicia. Recibió una pena de tres años de prisión, con 30 meses de suspensión.
La trayectoria de Aramburu
Federico Martín Aramburu nació en Buenos Aires y disputó 22 partidos con Los Pumas. Fue parte del seleccionado argentino que consiguió el tercer puesto en el Mundial de Francia 2007.
También desarrolló gran parte de su carrera en el rugby francés, donde jugó para clubes como Biarritz y Perpiñán. Tras retirarse, se radicó en el País Vasco francés junto a su esposa, María Codino, y sus tres hijos.
Su asesinato generó una fuerte repercusión en Argentina y Francia, especialmente dentro del ambiente del rugby.