“Estoy muy nervioso”: Pity Álvarez volvió al juicio tras casi un mes internado y debió ser asistido por médicos
Cristian “Pity” Álvarez regresó este lunes a los tribunales para participar presencialmente del juicio en el que está acusado por el homicidio de Cristian “El Gringo” Díaz, ocurrido en julio de 2018. El cantante llevaba casi un mes internado en una clínica psiquiátrica de Castelar, adonde había sido trasladado a fines de septiembre tras sufrir una descompensación.
La audiencia número 17 estaba prevista para las 11.30 ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29. Por pedido de su defensa, integrada por los abogados Javier Baños y Sebastián Queijeiro, el músico fue trasladado en ambulancia y bajo supervisión profesional.
Álvarez llegó cerca de las 11, acompañado por personal médico, su hermana Silvina y su mánager, Santiago Ruiz. Durante la jornada atravesó un momento de alteración y debió recibir asistencia de dos médicos antes de continuar con su participación en el proceso.
Finalmente, el cantante se sentó frente a los jueces y declaró por primera vez desde el comienzo del debate. Al probar el micrófono, preguntó si se escuchaba y luego consultó si debía declarar bajo juramento. El presidente del tribunal, Gustavo Goerner, le explicó que, por su condición de imputado, no tenía esa obligación y que podía brindar su versión de los hechos.
“Estoy muy nervioso, me cayeron muchas fichas. Pensé que no iba a poder declarar”, expresó Álvarez antes de intentar comenzar su relato.
El músico explicó que necesitaba remontarse a situaciones anteriores al homicidio para contextualizar su declaración. Ante sus dificultades para ordenar las ideas, los jueces le ofrecieron la posibilidad de que sus abogados lo guiaran mediante preguntas, pero decidió continuar por su cuenta. También manifestó su disposición a responder consultas una vez finalizada su exposición.
Los testimonios previos a su declaración
Antes de que Álvarez tomara la palabra, declararon el perito psiquiatra Ezequiel Mercurio y el sacerdote César Scicchitano Tagle, conocido como el cura rockero, quien mantiene una relación cercana con el músico desde hace casi dos décadas.
Mercurio repasó las evaluaciones psiquiátricas realizadas al cantante y sostuvo que no encontró elementos para determinar que el homicidio de Cristian Díaz hubiera sido consecuencia de un episodio delirante. También explicó que Álvarez había atravesado períodos con ideas persecutorias y pensamientos paranoides, aunque aclaró que no había evidencias de que esas manifestaciones estuvieran presentes al momento del crimen.
Por su parte, el padre César describió el estado de temor que, según su testimonio, atravesaba el músico antes del homicidio. Relató que Álvarez lo llamaba frecuentemente durante la madrugada porque tenía miedo de que ingresaran a robar a su vivienda y mencionó situaciones de inseguridad y consumo problemático de sustancias.
El sacerdote también se refirió a su vínculo con el cantante, a quien acompañó durante distintas internaciones, y consideró que el homicidio se produjo en un contexto de temor extremo. “Fue un ataque de locura del momento”, afirmó durante su declaración.
El proceso judicial continúa ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.º 29, que deberá analizar los testimonios y las pruebas incorporadas para determinar la responsabilidad penal del músico.