MISIONES ENFRENTANDO LOS DESAFÍOS CON IMAGINACIÓN

El testimonio de un genocidio

El testimonio de un genocidio
El testimonio de un genocidio
jueves 09 de noviembre de 2023

La oligarquía portuaria, (que en el siglo XIX se expresaba políticamente en el partido unitario), consciente de su escasa representatividad: desprestigió, criminalizó y persiguió a nuestros gauchos y a los pueblos originarios para posteriormente exterminarlos y hacer de la Pampa húmeda una tierra baldía, donde habitarían inmigrantes, a quienes les enseñaron la historia que a ellos les convenía. José Hernández fue un político de acción que trató de rescatar, en medio del ocaso, al partido federal y, luego, pasaría a defender la posición “civilizadora” del gobierno de Avellaneda, diferencia que se aprecia en La Vuelta del Martín Fierro con la que culminó su obra maestra

El autor y su tiempo

José Hernández estaba vinculado a la familia Pueyrredón por el lado materno, (aristócratas unitarios y casi monárquicos), mientras que, su padre y toda la familia Hernández eran federales rosistas.

Por su salud delicada pasó su infancia en el campo donde conoció a los gauchos: sus costumbres, su forma de vida y de trabajo ganadero. Fue militar mientras la provincia de Buenos Aires estuvo separada de la Confederación, pasando luego a Paraná para servir a las órdenes de Urquiza. Peleó en Cepeda, en Pavón y salvó su vida milagrosamente de la matanza de Cañada de Gómez. Posteriormente, se dedicaría al periodismo y usaría su pluma para defender al país que estaba siendo aniquilado por la oligarquía.

Testimonió la persecución y la muerte brutal del general Peñaloza y fue un enemigo jurado de Domingo Faustino Sarmiento. Cuando Sarmiento fue presidente, le cerró el diario y ordenó su captura y, en la clandestinidad escribió la primera parte del Martín 

Fierro que es un testimonio del maltrato y el desprecio que recibía nuestro pueblo de manos de sus gobernantes. 

En Entre Ríos, colaboró con López Jordán, quien se hizo del gobierno de Entre Ríos después de la muerte de Urquiza, alzándose en armas contra el Gobierno nacional.

Con la fuerza que volvía de la guerra del Paraguay, Sarmiento terminó con la última montonera federal y Hernández acompañó al exilio brasileño a su amigo López Jordán.

Nicolás Avellaneda, sucesor de Sarmiento, amnistió a los federales perseguidos y José Hernández pudo volver y abrazó la causa de la provincia de Buenos Aires, aceptando el nuevo país que se formaría con la inmigración, el ferrocarril y el centralismo. 

La Vuelta del Martín Fierro escrita en 1879, presenta una actitud más conformista, descalificadora del indio y que aconseja al gaucho acomodarse a la nueva sociedad. A pesar de eso, el autor no deja de lucirse con su genio literario y la inclusión de nuevos personajes como el Viejo Vizcacha que, según José María Rosa, es una caracterización satírica de Sarmiento.

Por sus vínculos familiares, participó en la masonería que en esta época ‘cortaba el bacalao’ en esta parte del mundo y pudo acceder a la función pública hasta que falleció con cincuenta y un años, en mil ochocientos ochenta y seis.

“El Gaucho Martín Fierro”

Es un poema narrativo escrito en verso y una obra literaria considerada ejemplar del género gauchesco, escrita por el poeta José Hernández en 1872. Cuenta además con una continuación, titulada “La vuelta de Martín Fierro”, escrita en 1879; este último libro también es conocido como “La vuelta” y la primera parte, como “La ida”. Tanto La ida como La vuelta han sido seleccionadas como libros nacionales, unidos bajo el título genérico de “El Martín Fierro”.

En “La ida”, Martín Fierro es un gaucho trabajador a quien la injusticia social del contexto histórico lo vuelve un “gaucho matrero” —es decir, un gaucho fuera de la ley—.

“Aquí me pongo a cantar, al compás de la vigüela que al hombre que lo desvela una pena extraordinaria, como la ave solitaria con el cantar se consuela”. José Hernández, primera estrofa del Martín Fierro.

Leopoldo Lugones, en su obra literaria El payador, calificó este poema como “el libro nacional de los argentinos” y reconoció al gaucho su calidad de genuino representante del país y emblema de la argentinidad. Para Ricardo Rojas, la obra representaba el clásico argentino por antonomasia. El gaucho dejaba de ser un hombre “fuera de la ley” para convertirse en héroe nacional. Leopoldo Marechal, en un ensayo titulado “Simbolismos del Martín Fierro”, le buscó una clave alegórica. José María Rosa vio en El Gaucho Martín Fierro una interpretación de la historia argentina.

El libro ha sido editado en cientos de ediciones y traducido a más de 70 idiomas, entre ellos al esperanto y al quichua o quechua.

Argumento

En El gaucho Martín Fierro “La ida”: un gaucho trabajador de las pampas bonaerenses, que vive con su mujer y dos hijos, y es reclutado forzosamente para servir en un fortín e integrar las milicias que luchaban defendiendo la frontera argentina contra los indígenas, dejando desamparada a su familia. Durante años, sufre penurias en los fortines —malas condiciones, hambre, frío, trato abusivo de sus superiores, los castigos estacados, el no recibir su sueldo— hasta que decide escapar después de tres años y desertar del servicio. Al volver, su rancho se encuentra abandonado, convertido en una tapera y se entera que su mujer se había ido con otro hombre y sus hijos se han separado ante la necesidad imperiosa de sobrevivir. Esta desdichada realidad hace que Martín Fierro frecuente las pulperías, se embriague y se convierta en un gaucho matrero. En una oportunidad, se burla de la mujer de un moreno, quienes estaban por ingresar a un baile y lo mata, y luego, comete un asesinato más: el de un gaucho “protegido” por los funcionarios. Estas muertes que acarreará para siempre en su memoria lo llevan a convertirse en gaucho perseguido por la Policía. Una noche, se enfrenta contra una partida de policías, pero se defiende con tal valentía que uno de ellos, el sargento Cruz, se une a él en medio del combate, pues no iba a consentir que se matara a un valiente. Finalmente, ambos sabiéndose perseguidos, huyen y se encaminan hacia el desierto para vivir entre los indios, esperando encontrar allí una vida mejor. Así, concluyendo que es mejor vivir con los salvajes que con lo que la ‘civilización’ les deparaba, termina la primera parte.

“El que maneja las bolas, el que sabe echar un pial o sentarse en un bagual sin miedo de que lo baje, entre los mismos salvajes no puede pasarlo mal.

Nunca hables en demasía Ni te calles por completo El hombre es de más respeto Cuando es menos su falacia”.

Momentos destacados de la primera parte

Entre los momentos más destacados y conocidos de “La ida” se encuentran: las desdichas en la frontera (los fortines de frontera, con el territorio indio), el duelo con el negro, el enfrentamiento con la partida policial donde el sargento Cruz se pasa a su lado y se vuelve su compañero, y la huida al desierto para vivir con los indios. Siete años más tarde, en 1879, José Hernández publica La vuelta de Martín Fierro. En su continuación, con el autor en una situación diferente, el perfil ideológico cambia y se aconseja al gaucho adaptarse a la civilización que antes había despreciado. También aquí se encuentran varias estrofas conocidas por su defensa del gaucho y denuncia de la injusticia social: “Él anda siempre juyendo, siempre pobre y perseguido, no tiene cueva ni nido, como si juera maldito, porque el ser gaucho… barajo! el ser gaucho es un delito.” José Hernández, El gaucho Martín Fierro”.

Análisis

Martín Fierro se presenta como una actitud de poder. “Mi gloria es vivir tan libre, como pájaro en el cielo; no hago nido en este suelo, ande hay tanto que sufrir; y naides me ha de seguir, cuando yo remonto el vuelo. Yo no tengo en el amor Quien me venga con querellas; Como esas aves tan bellas

Que saltan de rama en rama Yo hago en el trébol mi cama Y me cubren las estrellas”.

Su carácter solitario es consecuencia de la pampa que habita; las injusticias que vive lo van transformando a lo largo de la obra. El gaucho Martín Fierro sería oriundo de la localidad de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires. Otros argumentan que hay documentación de que habría vivido en el Pago de Monsalvo, en las zonas aledañas a la actual ciudad de Maipú. Se ha investigado, que Hernández era muy amigo de Zoilo Miguenz, fundador del partido de Ayacucho, ahí encuentra una denuncia contra un tal Melitón Fierro, que es su alter ego en el libro. De hecho, la única referencia geográfica que se cita en el libro es Ayacucho. Los numerosos análisis del Martín Fierro han destacado tanto las diferencias psicológicas del personaje como los cambios del propio José Hernández, en los siete años que median entre la publicación de “la ida” y “la vuelta” de Martín Fierro.

En cuanto al personaje de Martín Fierro, en la primera parte, luego de haber sido reclutado por la fuerza, rompió completamente con la “civilización”, asesinando a un gaucho negro, enfrentándose con la Policía y, finalmente, excluyéndose totalmente de la sociedad pre moderna de la Argentina de entonces, para irse a vivir con los indios pampas. En la segunda parte, en cambio, Martín Fierro parece revalorizar una sociedad en transformación. En ese momento, el país iniciaba su modernización capitalista, con el ingreso de miles de inmigrantes, provenientes mayoritariamente de Italia que influyeron en su visión de la realidad abandonando su antigua rebeldía rupturista para orientarse más hacia el futuro de sus hijos.

Existencia histórica del personaje

Aún se especula si existió efectivamente un gaucho llamado Martín Fierro en el pago y hacia el tiempo en que Hernández sitúa su poema-novela. Algunos aducen que, efectivamente, por la zona del Tuyú y de Monsalvo, habiendo documentación en la actual ciudad de Maipú e incluso de la entonces llamada Lobería Grande (actual ciudad de Mar del Plata), lugar en donde los Hernández llegaron a poseer una estancia y donde el autor pasó gran parte de su niñez y juventud, vivió un gaucho “matrero” (rebelde) con ese nombre y ese apellido (bastante comunes).

La mayoría de los críticos literarios y gran parte de los historiadores, sin embargo, suponen al personaje del poema como un sujeto ideal y paradigmático de los gauchos hasta los años 1880, teniéndose en cuenta que el gaucho Don Segundo Sombra existió realmente más allá de su literaturización. En todo caso, en la Costa Atlántica bonaerense, entre los cardales, dunas y, sobre todo, los densos bosquecillos de curru mamil que se encontraban en torno a la que luego sería Mar del Plata (está documentado, sobre todo tras la batalla de Caseros y en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza), que se refugiaban muchos gauchos tenidos por “vagos” (sin papeleta de conchabo) y “malentretenidos”.

Métrica

El poema está escrito en versos octosílabos. La estrofa predominante es el sexteto ajustado al esquema ABBCCB con rima consonante. Según los críticos literarios, el primer verso, libre, sin rima, inicia la enunciación con destreza. El segundo verso cierra la primera unidad interna de la estrofa. La segunda unidad compuesta por el tercer y cuarto verso no siempre mantiene el nivel literario de la primera unidad. Y nuevamente, se eleva con los versos finales de tono refranesco que cierran la estrofa.

Peculiaridades lingüísticas

De la lectura de los prólogos que acompañaron a la obra se extrae la clara conclusión de que el autor pretendió reflejar el lenguaje de los gauchos. Esto derivó en un intenso estudio de la lengua de la obra, por parte de la crítica, en busca de emparentarla con el habla gauchesca. Autores españoles como Unamuno o Azorín se esforzaron en encontrar relaciones entre el habla del poema y la de los campesinos de la península. Por su parte, algunos autores argentinos como Leumann dirigieron sus estudios hacia lo original de esa modalidad lingüística llegando a calificarla como genuino idioma nacional argentino. Especialmente polémica resultó la aportación de Américo Castro que defendía de modo radical la idea de que el habla gauchesca no era otra cosa que una prolongación del habla medieval castellana.

Más relevante resulta el interés del autor por tratar el habla rural de forma digna lo que le valió alguna crítica de sus contemporáneos que le reprocharon el uso de un habla inculta. Si bien, este uso de la lengua entronca con toda la literatura gauchesca anterior, es Hernández quien la elevó a lengua literaria plena. Parte de la crítica ha señalado una cierta inestabilidad en la transcripción fonética de las palabras y un escaso dominio de la ortografía académica. Al margen de esta inestabilidad, algunos de los rasgos característicos del poema son: -Reducción vocálica: pacencia por paciencia. -Reducción de los grupos consonánticos: vitima por víctima. -En la terminación –ado se pierde la d (certificao por certificado). -Ante el diptongo ue f pasa a j: juego por fuego. D pasa a l (alquirir en lugar de adquirir). -Frecuente aspiración de h; juir por huir. G en el grupo h ue: güella.

Igualmente está generalizado el uso del voseo y de indigenismos como pingo, china, choclo, bagual (caballo) o tape (hombre rústico).

Ediciones del Martín Fierro

En 1962, la Editorial Universitaria de Buenos Aires, a cargo de Boris Spivacow, decide hacer una edición especial del Martín Fierro con ilustraciones de Juan Carlos Castagnino. Se hicieron cuatro ediciones, una popular, a precios más accesibles para el público lector, pero que conservara las ilustraciones (un total de 70), publicada en formato rústico y distribuida en kioscos; una especial, una de lujo y una edición para bibliófilos, de las que se imprimieron sólo 150 copias. La tirada total, de 50.000 ejemplares, se agotó en 25 días y llegó a vender un total de 250.000 ejemplares. Otras fuentes afirman que se vendieron 170.000 ejemplares en 3 meses.

El semanario Primera Plana comentaba la elección del pintor: “El ‘operativo difusión’ fue estudiado cuidadosamente. Los pintores destacadísimos son muy pocos; tal vez no superen la veintena. Descartadas las corrientes no figurativas o difíciles de asimilar por una mayoría de la población, el número se reducía más aún. (…). En la editorial explican el hecho de otro modo. Aseguran que el vehículo más propicio para entrar en contacto con el gran público, sin duda alguna, consistía en el ‘Martín Fierro’, única poesía argentina a la vez popular y universal. 

Entre el pequeño grupo de pintores aceptables después de la ultra selección, se buscó quien estuviese más compenetrado del tema gauchesco. Las posibilidades convergieron en dos nombres: Alonso y Castagnino.”. Semanario Primera Plana, 20 de noviembre de 1962.

Cine

En 1923, se filmó una película sin sonido titulada Martín Fierro dirigida po Rafael de los Llanos, producida por Quesada Films. 

En 1968, apareció una versión cinematográfica del poema dirigida por Leopoldo Torre Nilsson, con Alfredo Alcón en el rol protagónico. En 1974 se estrenó “La vuelta de Martín Fierro” que dirigió Enrique Dawi, que adaptaba el poema combinándolo con una recreación ficcional de la vida de José Hernández. Ese año también se comenzó a rodar “Los hijos de Fierro”, una reescritura que situaba la historia en la Argentina pos peronista, con guión y dirección de Pino Solanas; la película se terminó de montar en 1978 y sólo se pudo estrenar al fin de la dictadura del Proceso de Reorganización Nacional, en 1984.

Entre 1986 y 1989, se produjo el filme de animación con muñecos: coproducción de Argentina, Colombia y Cuba “Martín Fierro” dirigida por Fernando Láverde y con guion de Jorge Zuhair Jury.

Ya en el siglo XXI, en 2006 se estrenó “Martín Fierro, el ave solitaria”, con guión y dirección de Gerardo Vallejos, en una versión bastante libre que altera el mensaje civilizatorio original. 

El 8 de noviembre de 2007, se estrenó una adaptación animada del poema titulada “Martín Fierro la película”, dirigida por Norman Ruiz y Liliana Romero, con guión de Horacio Grinberg y Roberto Fontanarrosa, quirn también aportó sus dibujos. Con Daniel Fanego en la voz de Martín Fierro, Juan Carlos Gené como Juez de Paz, Damián Contreras y Roly Serrano como Gaucho Mate.

Teatro

En el año 2003, Graciela Bilbao (segundo premio Nacional de Dramaturgia infantil 2001 por “El árbol, la Luna y el niño con sombrero”, escribe “Martín le yerró fiero”, estrenada en 2004 en el Centro Cultural de la Cooperación con dirección de Carlos Groba y la actuación del grupo Cuerda Floja. Teatro integrado por Adrián Murga, Diego Ercolini y Leonardo Volpedo. La obra fue destacada en los Premios Teatros del Mundo del mismo año en el rubro Realización de Títeres, objetos y mecanismos.

En el 2010, Juan Carlos Stragouff produce “Aventuras de Martucho”, adaptación infantil de las desventuras del Gaucho Martín Fierro, estrenada en las vacaciones de invierno con una alta repercusión de la crítica teatral.

En la literatura, Jorge Luis Borges relata la muerte de Martín Fierro en su cuento: “El fin, a manos del hermano del gaucho negro que Martín asesina”.

Otros

En 1967, el Canal 7 de televisión de Buenos Aires transmitió una telenovela basada en el poema dirigida por David Stivel, con Federico Luppi como el gaucho Martín Fierro. En 1972, la revista Billiken publicó historietas guiñadas por Héctor Germán Oesterheld y dibujadas por Carlos Roume.

El 16 de abril de 1974, se emitió por La 1 de TVE en el espacio Los libros un episodio para televisión titulado Martín Fierro bajo la dirección de Julio Diamante.

En 1981, los historietistas Alberto y Enrique Breccia realizaron dibujos para “Atención pido al silencio”, capítulo sobre el Martín Fierro para la serie televisiva Microhistorias del mundo.

En 2003, Juan José Güiraldes, junto con otros cantores, payadores y guitarristas, grabó una versión íntegra recitada, editada en CD, por la Confederación Gaucha Argentina, hoy disponible en Internet.

https://youtu.be/f-YkjJhlEC0 Archivado el 11 de julio de 2013 en Wayback Machine.


Mi gloria es vivir tan libre, como pájaro en el cielo; no hago nido en este suelo, ande hay tanto que sufrir; y naides me ha de seguir, cuando yo remonto el vuelo