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Operativo de AFIP en campo de cítricos correntinos detectó trata de personas

Los trabajadores eran oriundos de Entre Ríos
Los trabajadores eran oriundos de Entre Ríos
domingo 16 de junio de 2024

Corrientes.- Se verificaron indicios de trata de personas con fines de explotación laboral en la localidad correntina de Juan Pujol. Los trabajadores dormían en un colectivo abandonado y no contaban con baño ni cocina. La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), a través de la Dirección General de Recursos de la Seguridad Social, llevó adelante un operativo en una finca dedicada al cultivo de cítricos ubicada en Juan Pujol, provincia de Corrientes, en el que se detectaron severas irregularidades.

A raíz de una denuncia en la línea telefónica del organismo, agentes de la dependencia realizaron una fiscalización presencial en un campo de frutas donde se hallaron indicios compatibles con trata de personas con fines de explotación laboral, por lo que se presentó una denuncia penal ante la Justicia Federal.

Durante el relevamiento, los trabajadores estaban escondidos entre los árboles para evitar ser vistos por los inspectores, tal como les habían ordenado sus empleadores, según relataron.

En el lugar había 17 trabajadores oriundos de Entre Ríos, y 14 de ellos no estaban registrados. Además, los otros tres habían llegado para tareas de poda. El procedimiento fue encabezado por personal de la AFIP en conjunto con miembros de la Unión Argentina de Trabajadores y Estibadores (UATRE), del Registro Nacional de Trabajadores Rurales y Empleadores (Renatre) y de la Policía.

La entrada estaba cerrada con candado y como los empleados no tenían la llave, debieron esperar casi una hora al responsable de predio para que abriera la tranquera. Una vez que pudieron ingresar, los funcionarios de Seguridad Social de AFIP, constataron condiciones laborales y habitacionales deplorables, sin electricidad, heladera, cocina o baño. Dormían en un colectivo abandonado, en mal estado, con filtraciones, sobre colchones que trajeron ellos mismos y apoyados directamente en el suelo.

Además, para higienizarse utilizaban un cubículo hecho con bolsas, y se alimentaban de la pata de una res colgada a la intemperie, que cocían con fuego hecho con leña en parrillas pequeñas. En cuanto a las jornadas, duraban desde las 7:00 hasta las 18:00.

Sus horas libres las dedicaban a comer y descansar, y no podían retirarse del predio hasta los días viernes, cuando eran trasladados. No contaban con vestimenta adecuada ni herramientas proporcionadas por el empleador. Los días de lluvia no les permitían trabajar, por lo que no percibían retribución alguna a pesar de tener que cubrir sus propios gastos de subsistencia.

Dormían en un colectivo abandonado 

 

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