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Remco Evenepoel arrasó y logró un doblete histórico

Remco Evenepoel
Remco Evenepoel
domingo 04 de agosto de 2024

En los Juegos Olímpicos no se reparte dinero a los campeones, pero se reconoce la excelencia deportiva. Se priorizan las experiencias vitales y durante un día se vuelve al ciclismo del siglo pasado, sin pinganillo, con cada corredor haciendo su propia gestión de la carrera con la ayuda de los motoristas portando las pizarras de las diferencias de tiempo.

Y en ese escenario, Remco Evenepoel (24 años) demostró moverse como nadie, siguiendo su instinto, como se hacía en los inicios, para llevarse su segunda medalla de oro de los Juegos de París tras la conseguida en la contrarreloj. Nunca nadie había logrado un doblete como este en uno de los deportes fundadores del olimpismo y el belga lo hizo con una exhibición estratosférica después de 270 kilómetros de agonía.  Y la meta de Trocadero también fue una fiesta con los miles de aficionados franceses cantando una Marsellesa improvisada y celebrando la llegada en segunda y tercera posición de Valentin Madouas y Christophe Laporte con gritos de “Allez le France”.

El mejor de los españoles fue Alex Aranburu, 18º, a 2’13 del ganador. Juan Ayuso fue el 22º a 2’20 y Oier Lazkano el 35º a 3’42. Decía Luis Ocaña que el Tour desprendía perfume de epopeya allí por donde pasaba y París no recibió este año la llegada de la carrera más importante del mundo -terminó en Niza por motivos de seguridad-, pero en el ambiente de la ciudad había ganas de ver a los ciclistas, el deporte del pueblo que no requería desembolsar grandes cifras en entradas para poder disfrutarlos.

La carrera puso en pantalla los monumentos más reconocibles de la capital francesa como Versailles o Montmartre, la dura cima sagrada donde Mathieu Van der Poel decidió dinamitar la carrera adormecida con un ataque durísimo en plena subida al que sólo respondió, de entrada, Wout van Aert. Pero lejos de ser un mano a mano entre los dos astros del ciclocross, salió el tercer genio en discordia, Remco Evenepoel, para lanzar su propio ataque, este sí muy inteligente, para sentenciar la prueba a 37 kilómetros de meta. 

A falta de 20 kilómetros, Madouas dio signos de flaqueza y Evenepoel apretó los dientes en medio de un pasillo de gente y arrancó para soltar definitivamente a su compañero de fuga y enfilar en solitario el camino hacia la Torre Eiffel. Y como no hay victoria sin su dosis de épica, a falta de 4 kilómetros para celebrar la victoria, Evenepoel sufrió un pinchazo y tuvo que cambiar de bicicleta en una escena que hizo temer lo peor para los intereses belgas, pero que quedó en nada por la gran ventaja de más de un minuto que llevaba.

El belga celebró la victoria en un marco incomparable, con la línea de meta en el escenario de la ceremonia inaugural en Trocadero y con el gran símbolo de París al fondo.