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Drogas para violar

domingo 01 de septiembre de 2024

Cada mes se registran por lo menos dos mil casos de abusos sexuales mediante el uso de sustancias comúnmente llamadas “drogas del sexo”, o “drogas para violar”, que los depravados hacen consumir a sus víctimas para que estas pierdan toda posibilidad de defenderse de la violación.

El dato, de esto que suele llamarse “sumisión química”, lo dio a conocer en abril pasado la Asociación Antidrogas de la República Argentina. Otras fuentes estiman que pueden estar ocurriendo cada mes muchos más de dos mil casos; tantísimos más, ya que muchos no se conocen porque ni las propias víctimas registran en su memoria el hecho de haber sido violadas, dado que varias de esa sustancias no solo inhiben las capacidades de defensa, sino que además a veces cancelan el recuerdo del hecho en las mentes de las personas atacadas.

Las crónicas policiales de todo el mundo informan con espantosa frecuencia casos de este tipo, sobre los cuales la Justicia y las fuerzas policiales de varios países ponen mayor atención desde que hace unos años la Organización de las Naciones Unidas llamó a tomar todas las medidas posibles para combatir ese delito.

Varias de las sustancias que los depravados usan para ese fin son productos químicos sintetizados no solo por técnicos farmacéuticos sino que, para más riesgo de la salud de las víctimas, suelen ser elaboradas en laboratorios clandestinos, ligados a las “cocinas de cocaína”, o incluso elaboradas mediante simples mezclas de drogas, legales o ilegales, sin la más mínima preocupación sobre los efectos que pueden tener sobre los consumidores, de los cuales solo se busca que pierdan la voluntad para ser fácilmente violados, sin importar si luego, por efecto de ese consumo, quedan muy afectados en su salud, que adquieran adicciones, o que directamente mueran como sucede frecuentemente.

Un solo ejemplo puede ser suficiente para dimensionar la gravedad del delito, aunque se podrían citar cientos de casos judiciales similares: en Inglaterra, en el año 2016, un abusador que lograba su cometido criminal usando la sumisión química, fue condenado a cárcel de por vida tras comprobarse que cuatro de sus víctimas, luego de ser violadas, habían muerto por los efectos de las drogas que inconscientemente consumieron. Un fallo ejemplar.

En otros países también ya hubo fuertes condenas judiciales por casas de violaciones mediante el uso de esas sustancias, tanto en casos en que hubo muertes posteriores como en casos en que no hubo muertes registradas.El año pasado, dos argentinos fueron detenidos en Corrientes al descubrirse que, provenientes de Brasil, intentaban ingresar con veinte mil pastillas de esas “drogas para violar”: clara señal, aunque no hacía falta para saberlo, que en Argentina hay “mercado” para vender esas porquerías.

Pero además de los productos químicos elaborados que se usan en las violaciones, parece que también existen algunos “yuyos” que tienen poderes similares para aniquilar la voluntad de una persona y dejarla a merced de los violadores. Sobre esto ilustró el diputado provincial Pedro Puerta, del mileinista Partido Activar, quien, como ya lo informamos, señaló públicamente dónde comprar ese producto natural y qué efecto tiene. No lo informó para advertir sobre el peligro de ese uso, sino para jactarse de haberlo usado él mismo.

Con esas expresiones, Puerta le hizo publicidad (no se sabe si gratuita) a ese recurso que a los depravados y violadores les puede facilitar la comisión de sus crímenes. En Posadas, recordemos, hubo varias denuncias por abusos con esas características. Además, hubo muchos comentarios acerca de mujeres, incluso menores, que decían no recordar qué les pasó luego de estar bebiendo una copa en algún “boliche” o en alguna fiesta, y recuperaron la conciencia con dolores, con hematomas en sus cuerpos, con sus ropas desgarradas y con otras huellas de agresión. No todos esos casos fueron denunciados.

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