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INDICIOS DE NARCO IMPUNIDAD

jueves 17 de octubre de 2024

Ocultar cocaína en el chasis o en otras partes de la estructura de un vehículo no es algo novedoso y las fuerzas federales de seguridad tienen ya mucha experiencia en detectar tráficos realizados con ese sistema. En cualquier control rutinario sobre las rutas los experimentados agentes del Estado pueden casi a simple vista detectar ínfimas señales que llevan a considerar la posibilidad de que algo ha sido tocado en las estructuras del vehículo; y parten las acciones para detectar si hay un tráfico de drogas.

Por lo tanto, los narco-criminales que siguen recurriendo a esos sistemas saben muy bien que se exponen a la pérdida de su “mercadería” así transportada; sin embargo, siguen arriesgando. Y cada tanto se tienen noticias de que durante un control en alguna ruta se decomisaron drogas, sobre todo cocaína, camufladas en el chasis de un móvil, además, claro, de los tantos otros subterfugios del narcotráfico que descubren las fuerzas policiales y de seguridad en sus controles.

Los ejemplos de esto se acumulan casi a diario; pero a veces los volúmenes y el valor de la droga transportada lleva a pensar que los narcotraficantes más que arriesgar tienen alguna seguridad, alguna “garantía”, sobre el éxito de sus operaciones.

En Puerto Iguazú, hace menos de un mes se detectó y decomisó un cargamento de cuarenta kilos de cocaína que estaba siendo introducida a nuestro país desde Paraguay, escondida en el chasis de un automóvil. Y bien se sabe que cuarenta kilos de ese infame veneno da ganancias multimillonarias a sus traficantes. Pero los asesinos alzan las apuestas; y para hacerlo alguna seguridad, alguna carta blanca, deben creer que tienen.

Ahora, hace unos días, en otra operación similar sobre la ruta 12, cerca de Urugua-í, se detectó que, en el chasis de un vehículo proveniente de Brasil, se estaban trasladando ochenta quilos de cocaína. Mucho, una suma enorme de dinero es el valor de la cocaína, como para pensar que los narco-criminales arriesgaron ingenuamente, con la esperanza de que el cargamento no sea detectado. Más bien se podría pensar que tenían algún “pase libre”, que por algún motivo falló.

También, vistos estos casos y otros tantos hechos, se hace lógico considerar que los narcotraficantes cuentan con una fuerte presencia, con un afirmado asentamiento en la región, quizá en algunos lugares específicos de la provincia de Misiones, lo que les da un alto grado de confianza para mover costosos y voluminosos cargamentos de cocaína y otras sustancias mortales, destinadas a generarles más ganancias fabulosas a ellos y a sus cómplices de guantes blancos. En una reciente entrevista realizada por periodistas del canal estatal (RAI) de televisión de Italia, la ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, se mostró muy satisfecha y contenta, hasta risueña, por lo que ella considera éxitos de su gestión.

De las investigaciones realizadas por esos mismos periodistas italianos se deduce, al contrario de lo que asegura dicha funcionaria, que el narcotráfico en la Argentina sigue gozando de mucha impunidad; algo que los argentinos lo pueden percibir “a simple vista”. Impunidad, o sensación de impunidad, que les permite a esos criminales largar a las rutas argentinas autos y camiones con cocaína y otras drogas “escondidas” en partes de vehículos que ya escondites no son, dado el trillado, repetido, uso que se sigue haciendo de ese sistema de traslados clandestinos.

La impunidad, en estos niveles, suele requerir que algunos jefes o subjefes de las bandas que gozan de tales ayudas tengan residencia real, al menos temporaria, en los principales tramos de los movimientos de “mercaderías” tan valiosas. Hay “cosas” en las tramas delictivas del tráfico de drogas que no se mueven solo con teclados y pantallas, a distancia. Y todo indica que el narcotráfico está muy asentado en estos lares; y que algunos de sus mayores operadores están, y estuvieron otros de ellos, en la zona.

Recordemos el caso del mexicano Gregorio Sánchez Martínez, sospechado de haber tenido contactos con el peligroso jefe narco “Chapo” Guzmán, hoy en cárcel de máxima seguridad en Norteamérica. Ese hombre, apodado “Greg”, supo por aquí andar comprando propiedades; por ejemplo, una gran estancia en Entre Ríos; y entre el 2013 y el 2014, alquiló una lujosa casa en Posadas para vivir temporariamente con su mujer (también muy compradora de muebles y de inmuebles) y con su hijito, que por entonces tenía unos dos años y que también en algunos contratos figuraba, figura, como comprador de mil hectáreas en Entre Ríos (dos añitos y ya comprando estancias).

Hacia Entre Ríos, por otra parte, parece que se dirigía el automóvil con ochenta kilos de cocaína “ocultos” en su chasis, que fue detectado en Misiones hace unos días. Las investigaciones sobre presuntos lavados de dinero, compras de bienes muebles e inmuebles y sobre las relaciones peligrosas de Greg Sánchez Martínez siguen todavía en el aire.

Como así también la defensa que ante la prensa sostuvo su abogado misionero, relativo a los millones de dólares que se dispusieron en la ocasión, Juan Marinoni, quien afirmó: “El dinero proviene de la venta de un inmueble que Sánchez Martínez y su esposa, Niurka Sáliva Benítez, poseían mediante una sociedad. Ese dinero, una vez que la sociedad se disuelve, ella lo dona a su hijo. Ambos, en ejercicio de la patria potestad, compran un bien a nombre de su hijo”.

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