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10 AÑOS DE LA OBRA HERMOSA DEL BOLETO ESTUDIANTIL

jueves 02 de octubre de 2025

Corría el año 2002. Los esfuerzos de la gente parecían que nunca tendrían un punto de respiro. La situación de todos los misioneros transitaba entre las angustias y las necesidades, cada día más difíciles de completar para un fin de mes que permita una sonrisa de alegría por la satisfacción cumplida de alguna meta.

La gente con una estrechez de sus presupuestos salía a las 3:30 de la mañana de los barrios Itaembé Mini, Villa Cabello, Ñu Porá, para ir caminando a sus tareas, con sus niños de la mano, largas filas de posadeños, candelarienses, y de Garupá para estar a horario en sus tareas laborales con los niños dormidos, caminando: los salarios no alcanzaban para pagar el boleto urbano todos los días.

Las opciones no eran muchas. Algún vecino con auto y unos cuantos, pagando la nafta, muchas necesidades básicas de primera necesidad estaban prohibidas para miles de hogares. Dinero no había. Se habían popularizado los famosos Lecop. El trueque ganaba las esquinas y las plazas.

En una reunión que trascendió a la gente, este medio de prensa contaba que en una cita de mesa chica presidida por el entonces Gobernador Carlos Eduardo Rovira, con ojos vidriosos por la impotencia que la situación generaba en los corazones, se trató y evalúo como solucionar el problema de los niños principalmente, que en muchísimos casos tenían faltas a clases, incontables, por las comprensivas docentes que sufrían enormemente la realidad social.

Allí, en esa oportunidad, en medio del dolor en los espíritus y al corazón que esos hechos causan a los hombres responsables, que marcan el rumbo de las decisiones que son soluciones, desde el alma Carlos Eduardo Rovira, el Gobernador, expuso: “No vamos a parar hasta que incorporemos el transporte a la educación. Será el medio de igualar la vida de todos los niños misioneros”.

Quién esto escribe miró para el costado, impulsado  por las ganas de gritar contra aquellos que en diciembre del año 2001 habían destruido la vida de los argentinos con sus políticas liberales. Pero enorme fue la sorpresa con el choque de las miradas de los presentes, pocos, muy pocos, todos tenían ojos como brasas incendiadas para arremeter contra la injusticia, que establece siempre la necesidad y la impotencia, del no poder. Pasó el tiempo. Día tras día se fue reconstruyendo la Provincia, que para colmo tenía una deuda que dejó la gestión de Ramón Puerta de 1150 millones de dólares, dos presupuestos y medios de aquellos días, que se pagaron íntegros.

Según contó a los misioneros en la semana, en el Canal 2, el Canal de Todos, en el programa La Calle, el Diputado Provincial Oscar Herrera Ahuad, hoy candidato a Diputado Nacional, refiriendo que la última cuota al Club de París, la pagó ahora el Gobernador Hugo Passalacqua. Pasó el tiempo, mejoraron todos los parámetros económicos de los hogares misioneros. Flotando en la memoria estuvo siempre esa acción de la política pendiente, que venía empujando el tiempo de la realidad, de la concreción de la Misiones cuyos valores principales son de contenido Humanista, típicos de la Justicia Social, encarnada en el Misionerismo.

La necesidad de la realidad estampó el derecho finalmente de los niños, jóvenes y adultos misioneros de incorporar al derecho de estudiar, el derecho a trasladarse con el medio público del transporte urbano a los sitios de enseñanza. Aquel Gobernador del año 2001, Carlos Eduardo Rovira, ahora Legislador en la Cámara de Representantes de Misiones, impulsó la Ley, sancionándose la norma, Ley VI 189, en el mes de noviembre del año 2015.

Está próximo a celebrarse los 10 primeros años de vigencia plena e ininterrumpida de la Ley que trajo felicidad a los misioneros. Trasladando a todos la herramienta maravillosa de la igualdad de todos los hogares misioneros en la educación de los niños, jóvenes y adultos, a la par de incorporar a los hogares, a todos los hogares misioneros, un derecho realizado, con la armonía y el amor consecuente que nace de la posibilidad hermosa de poder educar a los niños, a todos ellos. Un logro simplemente excepcional.