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Alrededor de 22.000 unidades de distintas especies arbóreas y ornamentales crecen en Itaembé Guazú

Para crear una hábitat saludable
Para crear una hábitat saludable
domingo 05 de octubre de 2025

A poco más de una década de su creación, la urbanización Itaembé Guazú, en la ciudad de Posadas, muestra un mapa mixturado de edificaciones con importantes espacios verdes. Esta incorporación vegetal fue diseñada por el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (IPRODHA), que, más allá de la construcción de viviendas y equipamientos urbanos, proyectó crear un “hábitat saludable” a través de una forestación masiva y estratégica a corto, mediano y largo plazo. El amplio plan, impulsado por el Instituto en consonancia con la Municipalidad de Posadas, tiene como norte lograr un lugar digno y propicio para vivir, mediante una planificación estratégica de arborización, donde las especies son seleccionadas cuidadosamente en función de los servicios ecosistémicos que brindan, su aporte al paisajismo y su compatibilidad con la infraestructura del barrio. Con un enfoque integral y una notoria cifra de más de 22 mil árboles plantados, el barrio Itaembé Guazú hoy ya cuenta con calles floridas, sombras, pantallas vegetales, espacios recreativos, plazas y parque urbanos. 


Un trabajo en equipo, multidisciplinario e interinstitucional
La iniciativa gestada en el IPRODHA, se ha convertido en un esfuerzo colaborativo que une a arquitectos, ambientalistas, cooperativas de trabajo y, especialmente, a los propios vecinos. “Esto es un trabajo multidisciplinario, aquí trabajamos entre varias áreas del Instituto, otras instituciones, cooperativas y los vecinos”, explicó el arquitecto de Planificación y Urbanismo del Instituto, Jaime Schtainer Hendrie. Cabe destacar que los árboles nativos, y las especies son seleccionadas con el asesoramiento de la Licenciada en Ciencias Ambientales del equipo del Instituto Manuela Barreiro. La incorporación de unidades arbóreas autóctonas contribuye a enriquecer la biodiversidad del entorno urbano y a promover la adaptación de la flora local al ecosistema de Itaembé Guazú. El plan maestro diferencia las especies según su función y ubicación. Para evitar daños a la infraestructura subterránea, agua, electricidad, gas por red, que pasa por las veredas frentistas, se eligen árboles de mediano porte y plantas ornamentales como el laurel de jardín, la pata de buey y las azaleas. En cambio, en las cabeceras de las manzanas y en los bulevares, se plantan árboles de gran porte como lapachos rosados y amarillos, ceibos jacarandas y cañafistolas. La idea es que estos árboles cuando sean adultos, por su tamaño generen bóvedas sobre las calles. Este concepto de “cubiertas ecológicas” tiene un impacto directo en la calidad de vida, ya que reduce la temperatura del asfalto y las veredas, y proporciona una sombra vital en los meses de calor. Este esquema no se detiene, indicaron desde la gestión del IPRODHA. Por ello, aunque las limitaciones presupuestarias actuales representan un desafío, la planificación es adaptativa al contexto socioeconómico: ya se han diseñado huertas urbanas para el consumo familiar y la venta en ferias locales, así como parques con un enfoque lúdico y educativo. El objetivo es que la gente pueda vivir y sentir los espacios, que los chicos puedan ir a la plaza, que los padres estén tranquilos.

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