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El Servicio de Extensión Yerbatero recomienda utilizar cubiertas verdes y sombras para mitigar el calor en los suelos de los yerbales

viernes 19 de diciembre de 2025

Con el respaldo del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY) del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), un estudio confirmó que las cubiertas verdes y la sombra reducen significativamente la temperatura del suelo en yerbales, protegiendo las plantas ante las altas temperaturas. Las mediciones, realizadas en Colonia Liebig (Corrientes), revelaron diferencias de hasta 8°C entre suelos descubiertos y aquellos con protección vegetal, clave para la productividad de la zona productora nacional de yerba mate.  En primer lugar, durante una de las semanas más calurosas de la primavera, se midieron 31.7°C en suelo sin cobertura, frente a 23.9°C con arvenses y 23.1°C bajo la sombra de plantas. “Esto demuestra que la cubierta verde y la materia orgánica son esenciales para atenuar el estrés térmico”, explicó Maira Gómez, ingeniera del SEY-INYM.  Asimismo, Gómez destacó que las temperaturas superiores a 30°C afectan la fotosíntesis y aumentan la vulnerabilidad a plagas. “La yerba mate prospera entre 15-25°C. Un suelo con cobertura conserva humedad y actividad microbiana, vital para su desarrollo”, agregó. Por último, el SEY promueve prácticas sustentables en Misiones, como la incorporación de árboles y técnicas de cosecha equilibradas. Desde hace cinco años, trabajan con productores para optimizar los yerbales, enfrentando desafíos climáticos y asegurando una producción sostenible. “Un manejo integrado del suelo garantiza calidad y rendimiento a largo plazo”, concluyó la especialista.


Mayor cobertura verde y diversidad en suelos
Un ensayo del INYM en Colonia Liebig demostró que el uso de vermicompost -abono natural derivado de estiércol bovino- incrementa la producción de materia verde y la biodiversidad en suelos yerbateros. Los datos preliminares, obtenidos tras seis meses de estudio, revelaron un rendimiento de 8.440 kilos por hectárea frente a los 4.000 kg/ha del lote sin tratamiento. El proyecto, coordinado por Maira Gómez y Marcos Kubiszen, busca optimizar prácticas sostenibles para el cultivo estrella de la región.  La metodología comparó dos parcelas: una sin abono y otra con vermicompost elaborado en la misma chacra. Los resultados mostraron no solo mayor biomasa, sino también diversidad de especies como Nuttallanthus canadienses y Phleum sp. Este abono orgánico mejora la retención de agua, la estructura del suelo y el reciclaje de nutrientes, factores clave para la yerba mate, cultivo vital en Misiones, donde el 90% de la producción nacional se concentra. El INYM destacó que el ensayo continuará evaluando variables como la infiltración de agua, clave para enfrentar sequías cada vez más frecuentes en la provincia. “Los datos son alentadores para aplicar estas técnicas en pequeñas fincas misioneras”, señalaron desde el Servicio de Extensión Yerbatero. Conectar estos avances con Misiones es estratégico: la provincia podría replicar el modelo en sus explotaciones yerbateras, promoviendo sostenibilidad y mejorando rendimientos. El vermicompost se perfila como una alternativa accesible para productores locales, reduciendo costos y dependencia de insumos químicos.  

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