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Fernandito Antonio Pereyra: El “Pomberito” que Posadas adoptó como hijo

Fernando Antonio Pereyra
Fernando Antonio Pereyra
miércoles 07 de enero de 2026

Cada 6 de enero, la memoria de Posadas se detiene para recordar a uno de sus personajes más entrañables: Fernando Antonio Pereyra, conocido por todos simplemente como “Fernandito”. Nacido el 12 de junio de 1978, Fernandito no solo habitó las calles de la capital misionera, sino que se convirtió en parte de su identidad cultural y del paisaje cotidiano del microcentro.

Un corazón solidario en el cuerpo de un niño eterno
A pesar de convivir desde su nacimiento con las secuelas de la hidrocefalia —que le otorgaban ese característico movimiento de cabeza que todos recordamos—, Fernandito irradiaba una alegría inagotable. Su figura, pequeña y humilde pero siempre prolija, era habitual en la Plaza 9 de Julio, la calle Bolívar, la Casa de Gobierno y lugares emblemáticos como el Bar Español o el Supermercado California.

Más allá de pedir una moneda o una bebida para saciar su sed, Fernandito era un gestor social espontáneo. Conocía a funcionarios, policías y vecinos por igual. Utilizaba sus vínculos para ayudar a los más necesitados: recolectaba comida para las familias del barrio Santa Rosa y gestionaba recetas médicas para los abuelos en las farmacias de los hospitales.

Pasión por el fútbol y “Los Caras Sucias”
Su gran pasión era la pelota. Fue un gestor incansable de la liga infantil de fútbol “Los Caras Sucias”. En el potrero “30 de Agosto”, su alma encontraba la felicidad plena. Su entrega al deporte comunitario fue tal que, tras su partida, fue precisamente el presidente de dicha liga, Cristian Cañete, quien veló por él cuando no aparecieron familiares directos.

Su partida y el adiós de un pueblo
Fernandito falleció el 6 de enero de 2010, a los 31 años, en el Hospital Baliña, víctima de una infección respiratoria que derivó en un paro cardiorrespiratorio. Tras tres días de espera en la morgue, la comunidad de Posadas se movilizó para darle el último adiós.
Gracias a la gestión de sus allegados: como Cristian Cañete y la ayuda de la familia Duarte del Diario Noticias de la Calle, para obtener el cajón, fue velado en la Capilla Santa Rosa. Una caravana de vecinos y amigos lo acompañó hasta su descanso final en el Cementerio La Piedad, confirmando que, aunque no tuviera familia de sangre, toda Posadas era su familia.

Su legado en el arte
Su esencia quedó inmortalizada en la música local. El cantautor obereño Carozo Zuetta le dedicó el tema “Pomberito de mi ciudad”, una obra que rescata esa presencia mística y omnipresente de Fernandito en los eventos sociales y políticos de la provincia. Hoy, cuando un posadeño se sienta en un bar del centro, todavía se siente la ausencia de ese saludo amable y ese andar inquieto. Fernandito no fue solo un “chico de la calle”; fue un símbolo de inocencia, solidaridad y del espíritu más puro de nuestra ciudad.