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Salud

Dormir con mascotas, una costumbre que plantea riesgos para la salud

domingo 08 de febrero de 2026

Dormir con mascotas es una costumbre frecuente en numerosos hogares, donde el afecto y la búsqueda de compañía pesan tanto como la preocupación por la salud. Sin embargo, expertos advierten sobre los riesgos de enfermedades transmisibles, posibles alteraciones del sueño y problemas de higiene, aunque reconocen algunos motivos emocionales para mantener este hábito.
Frecuencia y motivos emocionales
La decisión de dormir con mascotas suele responder a un fuerte vínculo afectivo. Gabriella Tami, veterinaria y etóloga consultada por GQ, indica que la cercanía física nocturna puede reducir de forma significativa la ansiedad y el estrés, motivo frecuente para compartir la cama con animales de compañía.

Riesgos médicos: enfermedades, parásitos y alteraciones del sueño
Especialistas insisten en que los riesgos clínicos asociados a dormir con mascotas son concretos y relevantes. El principal riesgo es la transmisión de enfermedades zoonóticas: de las 250 patologías conocidas, más de 100 pueden asociarse a la convivencia cercana entre personas y animales domésticos. Entre los padecimientos más frecuentes aparecen la tiña (infección fúngica de la piel), los nemátodos (gusanos intestinales), el anquilostoma (parásito que afecta piel y sistema digestivo) y la infección por estafilococo resistente a medicamentos. Incluso animales vacunados pueden ser fuentes naturales de parásitos, bacterias o virus. Los paseos diarios incrementan la exposición a agentes infecciosos que luego ingresan al hogar, advierten.

Beneficios emocionales y precauciones recomendadas
A pesar de las advertencias médicas, existen beneficios psicológicos asociados. Tami, en declaraciones a GQ, destaca que para muchas personas la presencia de su animal en la cama puede ser un apoyo valioso frente al estrés postraumático, las pesadillas, o la sensasión de soledad.
El equilibrio entre los riesgos para la salud y los posibles beneficios emocionales depende de cada familia. Adaptar los hábitos diarios, priorizando la limpieza y las rutinas, puede ayudar a lograr una experiencia más segura sin renunciar a la compañía nocturna de los animales.