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Ante una Catedral repleta, Monseñor Martínez ofició la Misa del Miércoles de Ceniza que dio inicio a la Cuaresma

“Si Dios es amor, nosotros nos hacemos más humanos y más plenos cuando amamos”, dijo el Obispo
“Si Dios es amor, nosotros nos hacemos más humanos y más plenos cuando amamos”, dijo el Obispo
jueves 19 de febrero de 2026

Ante una Catedral repleta de feligreses, el Obispo de la Diócesis de Posadas, Monseñor Juan Rubén Martínez, presidió anoche la misa con la tradicional imposición de cenizas, que marcó el inicio de la Cuaresma y la preparación para la celebración de la Pascua.

En su homilía, el Obispo llamó a la reflexión sobre las prácticas de los fieles en la vida diaria. Monseñor Martínez recordó que “con este Miércoles de Ceniza comenzamos el tiempo litúrgico cuaresmal, un tiempo fuerte porque nos preparamos durante varias semanas para celebrar el misterio central de nuestra fe, que es el misterio de la Pascua”.

Remarcó además que “la liturgia que estamos realizando es la fuente de espiritualidad más importante de la Iglesia”. “Es un tiempo de penitencia, un tiempo cuaresmal, un tiempo en el que queremos volver a Dios. Es el signo de las cenizas. Nos marcan como un gesto penitencial para manifestar nuestra disposición de que queremos volver a Dios.

Pensar que queremos volver a Dios, es porque de alguna manera sabemos que tenemos muchas cosas que corregir y mejorar. No sería cristiano que alguno como el fariseo diga: “Gracias Señor por ser como soy”, y sentirse mejor que los demás, bueno ahí ya mismo hay una cosa para arrepentirse, que es la soberbia.

Es un tiempo para que podamos realizar nuestra vida cristiana, nuestro discipulado, si realmente Jesucristo está en el centro de lo que nosotros queremos”.

Haciendo hincapié en su Carta Cuaresmal titulada “La Interioridad en Tiempos Extrovertidos”, llamó a la feligresía a preguntarse por el estilo de vida cristiano, revisar la relación con Dios, familiares y amigos, “ante una cultura que se nos hace excesivamente extrovertida, pero a la vez, generando vacíos en nuestra espiritualidad e interioridad”.

Monseñor Martínez sostuvo que “cuando caemos en un estilo de vida excesivamente extrovertido nos hacemos incapaces de discernir y comprender la realidad, lo pragmático forma en nuestro juicio y genera relaciones superficiales. En realidad es una forma de deshumanización, nos vamos deshumanizando, nos dejamos ganar por un  individualismo que dificulta que amemos, y Dios, lo sabemos los cristianos, Dios es amor.

Cuando amamos nos humanizamos”, remarcó y agregó: “Si Dios es amor, nosotros nos hacemos más humanos y más plenos cuando amamos. El odio, el egoísmo, sobre todo la soberbia y la avaricia, siempre generan indiferencia e impotencia y nos quitan la posibilidad de ser felices. La persona cuando ama allana los caminos hacia la felicidad”, resaltó Monseñor a la feligresía.  

Finalizada la homilía, el Obispo impuso en la frente de los fieles la ceniza que recuerda al cristiano que “polvo es y al polvo ha de volver”. Con esta celebración la Iglesia Católica Apostólica Romana dio inicio a la Cuaresma.

 

Ante una Catedral repleta, Monseñor Martínez ofició la Misa del Miércoles de Ceniza que dio inicio a la Cuaresma
Ante una Catedral repleta, Monseñor Martínez ofició la Misa del Miércoles de Ceniza que dio inicio a la Cuaresma